Aquí el capítulo de ayer, espero que les guste :D
De nuevo siento la demora, disculpen las molestias.
Me arreglaron la nariz y la cara, dolió, no os lo voy a negar, pero, después de haber sobrevivido a 4 navajazos, aquello eran simple cosquillas.
- ¿La querías? – pregunté, justo cuando viajábamos de camino a su casa, se giró para observarme, dejando a Galaxy al volante – A la mujer del jeque.
- No – contestó, aunque lucía reticente a hablar sobre ello – No sabía que era la mujer del jeque cuando me acosté con ella.
- ¿Fue sólo sexo? – Pregunté, mientras él me prestaba atención. ¡Dios! Su mirada me ponía tan nerviosa – Quiero decir, ella y tú...
- No tiene importancia – me contestó. Le miré sin entender a lo que se refería – sólo fue una mujer que me calentó, se me puso a huevo y me la tiré. Nada más. Simplemente, al ser la mujer del jeque y saberlo yo después, mis negocios con oriente medio se pausaron, porque esa zorra se lo confesó a su marido, nada más.
- ¿Qué vamos a hacer ahora? – me quejé. Sonrió, como si él no estuviese preocupado, en lo absoluto.
- Todo este tema podría haber ido mucho peor de lo que ha ido – aseguró – no ha ido tan mal, no esperaba que fuese a dejarte venir conmigo por las buenas.
- A él no le importo, Nate – asintió. Él ya se había dado cuenta de ello.
- Galaxy ha descubierto algo sobre Susana – me dijo, sorprendiéndome – se mudó a Tijuana, donde vive con sus dos hijos y un marido muy vago – sonreí, me encantaba que Galaxy pudiese describirlo todo con detalles – podemos ir allí, si quieres, y hacerle preguntas sobre lo que necesites – asentí, agradecida – En cuanto a Benjamín, ahora que lo hemos encontrado, voy a dejar que sean mis primos quienes se ocupen directamente de él – me sorprendí, pues no pensaba que también hubiese involucrado a su familia en aquello – te aseguro que las torturas italianas son más duras que las americanas.
- ¿Qué van a hacerle?
- No quieras saberlo.
- Nate – le llamé, haciendo que volviese a girar la cabeza para observarme. Acorté las distancias entre ambos y tiré de su camisa para aferrarle a mí - ¿qué vas a hacer con mi padre? Yo no voy a olvidar mi venganza, y él te destruirá si estás involucrado.
- Podemos pensar en todo eso mañana, ¿no crees que han sido demasiadas emociones fuertes? – asentí, sintiendo su mirada de deseo en mis labios. Sonreí, a pesar de todo, de todo aquel drama, seguíamos siendo él y yo, sin contemplaciones.
- ¿Sabes? – llamé su atención, levantándome del asiento, subiéndome sobre él, deseosa de que me hiciese tanto – se me está ocurriendo una buena forma de pasar el tiempo hasta que lleguemos a tu casa – sonrió, altamente interesado de escuchar más – podríamos... - acerqué mi rostro al suyo, provocándole, haciendo que me desease incluso más de lo que ya lo hacía. Me subí la falda, pues me estaba haciendo daño en los muslos, y él lo observó con atención - ... follar – sonrió, altamente ansioso por llevarlo a cabo, agarrándome de las nalgas, apretándome contra su imponente erección.
Se aferró a mis labios, sin poder detenerlo por más tiempo, soltando mis nalgas, agarrándome la camisa, levantándola, sacándola por la cabeza, haciendo una parada de nuestros besos, observándome, con detenimiento, quitándome el sujetador, para luego agarrar mis pechos, encantado con la forma en la que me estremecía.
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YOU are Mine | COMPLETA
RomanceNate Santoro tiene todo lo que puede desear, su propio negocio de vigilancia, grandes socios adinerados, y una mujer diferente en su cama. La vida de este adinerado magnate no será la misma después de conocer a Verónica Lewis, la hija adolescente de...
