Les dejo el capítulo de hoy.
Espero que les guste :P
- Si quiere concertar una cita, puede llamar a mi oficina y mi secretaria... - intentaba ser cortés y mantener las distancias entre nosotros, tratándome como un simple conocido.
- No quiero concertar una cita, Verónica – mis malos modos, y hablar más alto de la cuenta a causa del enfado que tenía dentro, acarrearon varios curiosos por el lugar – hablemos.
- Señor Santoro... - de nuevo tratándome con distancia. Puta distancia de mierda, que me estaba volviendo loco
- De acuerdo – apreté los puños, clavándome mis propias uñas en la palma – hablemos aquí, delante de tu nuevo novio... - el susodicho me miró sin comprender, como si no pudiese comprender mi osadez - ¿por qué has comprado la fotografía? – la mirada del chico se posó entonces sobre ella, y ella se enfadó al respecto.
- Ve a por el coche, Mike – el otro asintió, dejándonos a solas.
- Vaya... así que es de los que son obedientes... no debes tener muchos problemas con un novio tan ...
- No es mi novio – me cortó, dejándome sin argumentos para seguir echando por tierra a ese capullo. La miré, sin comprender – la prensa creyó que lo era, porque nos quedamos a trabajar hasta tarde, y se quedó en mi casa...
- Ya – dije, secamente.
- Es mi asistente personal, Nate – asentí, aún sin saber si creerme aquella mierda o no – por favor, no compliques más las cosas.
- ¿Mas? – pregunté. Tragó saliva, dejando de lado el cuadro, mirando a nuestro alrededor, los ojos estaban puestos en nosotros, me di cuenta entonces - ¿tengo que hablar con ese tipo para agendar una cita? – asintió.
- Él lleva mi agenda – insistió.
- Desbloquéame y habla conmigo, si necesidad de intermediaros – susurré, sonrió, sacando el teléfono de su bolsillo, desbloqueándome.
- Te mandaré un mensaje con las horas que tenga libre para mañana – asentí, dejándola marchar, sin más. Saqué el teléfono y escribí un mensaje.
Yo:
Hazme un hueco por la noche, menos mirones.
Nica:
No creo que debamos quedar, no tenemos nada más que decirnos.
Yo:
Yo aún tengo muchas cosas que decir.
Nica:
Entonces quedaremos en un lugar público. No me fio de ti.
Yo:
De acuerdo.
Llegué al mercado justo a tiempo, después de haberme probado casi todos los trajes del vestidor, quedándome con una camisa verde y un traje gris. Ella estaba preciosa, con una camisa blanca y una balda de florecillas blancas, en un fondo azul marino.
- Pensé que no ibas a aceptar – me dijo, mientras paseábamos por el lugar, ante las miradas de algunos curiosos. Sabía que iba a ser así, que tendríamos público, pero tenía un plan – pensé...
- ¿Por qué? – contesté, comprando un burrito, ante su atenta mirada, pasándoselo a ella, para luego indicarle al hombre que me pusiese otro - ¿no está bien visto que los socios puedan ser amigos? Es un amigo de la familia, eso fue lo que dijiste.
- Supongamos que te creo – dijo, después de dar un bocado a su burrito, mirando hacia las barcas de pedales que había junto al río – que no lo hago, pero ... si lo hiciese...
- ¿Tan malo sería que fuésemos amigos? – dije, haciéndome el inocente.
- Dijiste lo mismo aquella vez, ya sabes, en Barcelona, y terminamos teniendo sexo, Nate – bajé la cabeza, sin decir nada – tengo muchas cosas entre manos ahora mismo.
- ¿Tienes a alguien...? – lo dejé en el aire, observando como ella tiraba el burrito casi entero, como si se hubiese cansado de comerlo. Así que hice lo mismo, y la seguí hasta la plaza.
- Hace tiempo que no creo en las personas – contestó.
- No lo parece, no con ese tal Mike siguiéndote a todas partes, ¿también te lo has traído?
- ¿Ya has terminado de decirme lo que querías, Nate?
- No.
- Entonces deberías darte prisa, no suelo quedarme mucho si pienso que estoy perdiendo el tiempo.
Acaricié la palma de su mano con mis dedos, haciendo que mirase hacia ese lugar, que estaba bien oculto, no iba a dejar que nadie viese aquello.
- No pasó nada con esa prostituta – apartó la mano en ese justo instante, sonriente, negando con la cabeza – con la que se me relacionó en la prensa.
- ¿Por qué crees que me debes una explicación después de seis meses, Nate? La necesitaba entonces, no ahora – lamí mis labios, porque su maldita indiferencia me estaba matando – no quiero escuchar más explicaciones de un mentiroso profesional. Apartas a las chicas cuando dejan de interesarte, ¿no es así?
- No es lo que sucedió contigo – ella no me creía, no había ni rastro de Verónica Lewis ahí dentro, esa mujer vacía y llena de desconfianza que tenía delante no era ella. La había perdido, de una forma que ni podéis imaginar, porque ni siquiera podía encontrarla dentro de ella – de acuerdo, nada de amistad, sólo socios, eso es lo que quieres, ¿no? – asintió.
- Cuídate, Nate – besó mi mejilla, antes de volver a marcharse de mi vida, detonando algo que ni siquiera previmos en aquel momento. Os prometo que cuando propuse esa cita, jamás pensé en que las cosas se saldrían tanto de control.
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YOU are Mine | COMPLETA
RomanceNate Santoro tiene todo lo que puede desear, su propio negocio de vigilancia, grandes socios adinerados, y una mujer diferente en su cama. La vida de este adinerado magnate no será la misma después de conocer a Verónica Lewis, la hija adolescente de...
