Nate Santoro tiene todo lo que puede desear, su propio negocio de vigilancia, grandes socios adinerados, y una mujer diferente en su cama. La vida de este adinerado magnate no será la misma después de conocer a Verónica Lewis, la hija adolescente de...
Aquí les traigo el capítulo del día de hoy :D Espero que les guste :P
¡Cómo echaba de menos mis pantalones de chándal, encerrarme en la cocina y ponerme a cocinar durante horas, prepararme un gran desayuno y comérmelo ante el más pleno silencio, sólo interrumpido por la música que se escuchaba de fondo! Era ópera, soy un gran amante de ella.
Dejé de masticar, me puse en pie y comencé a hacer el tonto, al ritmo de la voz de aquella mujer, bailando a mi aire, haciendo reverencias incluso, cualquier que me viese hubiese roto a reír, pero me encantaba la sensación que aquella melodía creaba en mí, no podía simplemente ignorarla.
Me encendí un cigarro y me dejé caer en el sofá de la cocina, cerrando los ojos, disfrutando de mi lista de spotify, un hombre con la voz grave cantaba en aquella ocasión, relajándome por completo.
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Sé que soy un poco único en cuanto a estilos musicales se refiere, pero mi padre me llevaba a la ópera desde bien pequeño, y aprendí a amarla desde entonces. Es algo que siempre hemos tenido en común.
Los pasos de Carlos irrumpieron en el calmado silencio, pero ni siquiera habló, ya sabía lo mucho que me gustaba disfrutar del espectáculo sin ser molestado. Se sirvió un vaso de brandy, y se sentó a mi lado, disfrutando de la canción.
- ¿Qué es? – pregunté cuando la canción terminó, girando la cabeza para observarle – suéltalo de una vez – me quejé, deteniendo la reproducción.
- ¿Te la follaste? – quiso saber. Rompí a reír, sin poder evitarlo, bajando la mirada, negando con la cabeza – tío, ¿eres consciente de lo mucho que perderemos si su padre se entera de esto?
- Los negocios son lo primero para mí – contesté, poniéndome en pie, dando una vuelta por la habitación, dejándome caer en la puerta que daba al salón, sintiendo la madera fría en mi hombro desnudo. Lo cierto es que hacía frío en esa zona, a pesar del calor que me había embriagado minutos antes. Quizás debía subir a la planta de arriba a por mí camiseta.
- ¿Te consigo una colombiana para esta noche? – quiso saber Carlos, haciéndome salir de mis pensamientos. Asentí, sin decir nada, tenía que sacarme de la cabeza a esa puta cría – Olvídate de Verónica Lewis de una vez, es una puta niña malcriada, nos joderá vivos, Nate.
- Sólo le estaba dando una lección – aseguré, encogiéndome de hombros, poniendo cara de inocente – lo tengo todo bajo control, Carlos – tragó saliva, sin decir nada más, agarró mi teléfono y volvió a poner la lista de reproducción anterior.
No había hecho más que levantarme, cuando mi teléfono comenzó a sonar, lo descolgué despreocupado, al darme cuenta de que era Iván.