Capitulo XXVIII: Don't Cry.

21.4K 1.1K 115
                                        

Camino recelosamente hacia él pero gracias a mi suerte infinita la puerta que esta a mis espaldas se abre y me me ilumina la luz del interior de la casa.

-¿Donde crees que vas?.- me pregunta Jordi con un tono bastante enojado.

Me giro lentamente y lo veo parado de brazos cruzados en la puerta de la casa, se mantiene parado a pesar de el molesto yeso de su pierna. Le hago una seña a Samuel para que me espere y me acerco a mi hermano.

-Eva me contó que estuviste llorando.- me reprocha. Eva maldita chismosa.

-No fue nada.- trato de sacarle importancia.

-Tu nunca lloras por nada.- contraataca.- ¿Fue por culpa de él?.- dice refiriéndose a Samuel.

-No.- digo no muy convencida.- Tengo que hablar con él de unas cosas, en media hora estoy devuelta.

-Si tardas un minuto mas voy a ir a buscarte y le partiré la cara a ese.

-¡Tranquilo titan!, no te preocupes.- beso su mejilla, tiro mi mochila al interior de la casa y voy hacia en auto de mi profesor loco.

Trato de calmar ese fuego que se prende en mi interior cada vez que estoy cerca de él, recordarme que estoy furiosa y que tengo que ser una perra.

Entro al auto y suena Invicible de Muse elevo las cejas pero hago como que no me afecta, sabe muy bien lo que hace.

-Hola.- me dice en voz baja, ¿apenado?.

-Hola.- digo cortante, no me atrevo a mirarle la cara porque se que sucumbiré ante la tentación de comérmelo a besos.

 Suspira y arranca el vehículo, viajamos por lo que parecen ser diez o quince minutos, el silencio es interrumpido por la musica; me sorprendo al ver el buen gusto que tiene con ella, canciones de Aerosmith, Bush, Blink 182 y Nirvana inundan el auto y logro relajarme un poco.

Para el auto y miro a nuestro alrededor, estamos en lo que parece ser un bosque; lejos de todo sonido de la ciudad y refugiados con la oscuridad de la noche.

-¿Estas planeando asesinarme?.- pregunto sarcástica pero con una pizca de miedo.

-Ganas no me faltan.- dice apagando el motor y desabrochando su cinturón de seguridad.

-¿Que quieres?.- pregunto cruzándome de brazos.

Suspira y baja la cabeza, su postura es de derrota y vergüenza.

-Quiero que me perdones.- levanta la vista y me consume con esos ojos marrones- Perdóname por haberme comportado así, nunca sentí esas cosas; haces que quiera matar a todo aquel que se atreva a posar la mirada en ti, haces que quiera comportarme como un neandertal y arrastrarte lejos de ellos y encerrarte en una cueva solo para mi.

Esto ultimo me hace reír, el ataque de risa es infundado cuando veo lo serio que esta y no puedo parar; agarro mi vientre que comienza a dolerme de tanta risa.

-No puedo creer que hayas dicho eso.- digo en medio de risas.

-Lo digo en serio.- dice serio.

Me agarra desprevenida y, con un movimiento que ni yo soy capaz de hacer, hace que este sentada en su regazo con las piernas a cada lado de su cuerpo. Mi risa se detiene al instante y mi alarma interna se enciende e intento salirme, me tiene inmovilizada con sus brazos.

-Sera mejor que me sueltes.- siseo.

-Nunca me pidas que aparte las manos de ti.

-En esta vida nunca tienes todo lo que quieres.- digo mordaz.

El profe sexy.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora