Capitulo XXXII: Eres mía.

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-¿Porque no me lo contaste antes?.- me pregunta acariciando mi cabello.

Yo estoy recostada a su lado con la cabeza sobre su pecho, sus brazos me rodean y jamas estuve tan a gusto.

-Nadie, aparte de Jordi, mi tío y tu, sabe lo de Karissa. Sin contar a los padres de Matt, no quería embarrarte con mis problemas.

-¿Como puedes guardar tanto dentro de ti?.

-Supongo que aprendí a vivir con eso.- suspiro

-Ya no tendrás que estar sola.- murmura apretándome mas contra él.

Mi interior se llena de algo cálido y reconfortante, la idea de que él este siempre a mi lado me gusta.

-¿Recuerdas el tatuaje que tengo en la espalda?.

-Si.

-Pues es un especie de tributo hacia Karissa y Lisa, ambas murieron de forma violenta y eran pequeñas.- dejo salir un suspiro- Creo que mi destino no quiere que este cerca de personas de poca edad.

-No digas eso.- dice separándome de su pecho para mirarme la cara.- Eres muy joven y no debes ser tan negativa.

-No puedo tener hijos.-murmuro bajando la vista.

-En estos tiempos existen infinidad de tratamientos para que puedas quedar embarazada, no es imposible.

-Lo es cuando no tienes a alguien con quien compartir la vida.

Me separo de él y me levanto de la cama, camino unos pasos para alejarme de él.

-Me tienes a mi.- dice Samuel.

Suspiro y me giro para verlo, esta parado al otro lado de la cama mirándome intensamente.

-Soy toxica Samuel, todas las personas que están conmigo siempre terminan mal; primero Lisa luego Karissa, Matt perdió la cabeza y no puedo permitir que mi miserable vida te perjudique a ti.- bajo la mirada y contengo las ganas de llorar- Lo mas inteligente es que te mantengas alejado de mi. Olvídame y sigue con tu vida, encuentra a una chica linda y forma una familia.

Escucho sus pasos y en un momento lo tengo frente mio, sus manos agarran mi cara y me hace levantar la vista; sus mandíbula esta tensa, parece enojado.

-No me digas lo que tengo que hacer,- sisea con dientes apretados- los sentimientos que despiertas en mi son muy reales y fuertes como para solo pensar en alejarme de ti.- el agarre de sus manos se traslada a mi nuca y me mantiene inmovilizada- Debes meterte en la cabeza que eres mía y que no permitiré que nadie ni nada nos separe.

-Pero yo no puedo darte un futuro.- digo con voz estrangulada- Lo único que causo es dolor y desgracia, mis padres bien lo ah repetido: soy una desgracia, no tendría que haber nacido.

-¡No digas eso!.- exclama levantando la voz- Tu eres luz y haz logrado sacarme de mi vida aburrida y oscura, cuando estoy junto a ti me siento vivo; no soy ese profesor de filosofía al que todos temen ni nada de eso, simplemente soy yo.- suspira y sus manos masajean levemente mi nuca.- No quiero estar lejos de ti.

-Yo tampoco.

-Entonces, ¿porque discutimos?.

-No lo se.

Su boca choca contra la mía antes de que tenga tiempo de decir algo y me besa ferozmente, sus manos bajan hasta mi cintura y me agarra firmemente de ella. Muerde mis labios y hace que mi respiración se acelere.

-Eres la única que me hace perder el control.- murmura pegado a mi boca.

-Eso es bueno.- susurro.

El profe sexy.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora