Despierto toda mojada y congelada, saco los cabellos de mi cara y encuentro a Jordi con un balde vació en las manos y partiéndose de la risa.
-¿¡Que demonios te pasa idiota!?- le grito y me abalanzo contra él, le pego pero él se ríe mas aun.- ¡Eres un maldito imbécil, ahora tengo que cambiar las sabanas!- le grito apartándome de él y metiéndome en el baño.
-Relax hermanita, en veinte minutos esta el desayuno.- me grita detrás de la puerta y se va riéndose.
Maldito imbécil, me vengare. ¡Eso es seguro!
Luego de cambiarme y sacar las sabanas mojadas de mi cama voy hacia el lavadero y aprovechando las meto a lavar. Es ahí donde veo la camisa preferida de mi hermano, mis sabanas son moradas y la camisa de mi hermano es blanca. Sonrió maliciosamente y meto a lavar la camisa y mis sabanas todas juntas. Conmigo nadie se mete Wild.
Bajo a desayunar y me encuentro a Jo vestido con pantalones de gimnasia, una musculosa negra, zapatillas deportivas y su cabello largo atado en una cola de caballo.
-Voy a salir a correr, vuelvo en un rato.- me dice con esa sonrisa de imbécil que pone cada vez que me hace una broma.
Yo le enseño en dedo medio y me voy a la cocina. Me preparo panqueques, me los devoró en un instante y limpio todo, como estoy sola decido limpiar el resto de la casa.
No es una casa muy grande pero es perfecta para nosotros dos, tiene una cocina muy bonita y bien equipada ya que a Jordi y a mi nos apasiona la cocina pero con mi trabajo y el estudio casi nunca cocino. Tenemos una sala donde esta la tele, tenemos sillones y una mesita ratona que nos regalo mi querida tía Ana, la mujer que nos crió antes de fallecer. Tenemos un cuarto para cada uno y uno de huéspedes, cada cuarto tiene su baño y aparte hay un baño en la parte de abajo. La casa tiene las paredes de un color rosa pálido pero en las vacaciones las volveremos a pintar, lo que mas me gusta de la casa es el patio, no es grande pero puedo plantar flores y pasar las tardes leyendo bajo el árbol de limones que hay allí.
Termino de limpiar las habitaciones y suena mi móvil, lo busco y veo que es Julián.
-Hola Diosa del Olimpo.- me dice y rió por su forma de llamarme, le conté mi fantasía de pequeña y desde entonces no deja de molestarme.
-Ya, hola.- le digo.
Voy hacia el lavadero para ver si ya termino de lavar la ropa.
-¿Que haces?- me pregunta y yo agarro el móvil con mi hombro para poder sacar la ropa.
-Limpiando la casa, lavando la ropa, espiando a lo vecinos. Todo normal.- le digo y sonrió al ver que mi pequeña e inocente bromita resulto.- ¿y tu?
-¿Espiando vecinos?- dice y oigo que ríe.
-Si, no sabes las cosas que me entere mirando por la ventana, la vecina de junto canta todas las mañanas las canciones de Los Pimpinela y créeme, no sabe lo que es afinar.- digo y oigo que ríe mas fuerte, yo lo imito.
Pongo toda la ropa en un cesto y salgo al patio para colgarla.
-Eres fenomenal.- me dice
-Lo se, no hace falta que me lo recuerdes todo el tiempo.- digo arrogante y me rió.
-Estas libre mas tarde, tengo que ir a la universidad a buscar unos libros y tengo miedo de encontrarme con De Luque y que intente abusar de mí.- dice divertido y yo rió de buena gana, ¡si supiera lo que me hizo anoche!
-Estoy libre,- le digo calmando mi risa- dime la hora y el lugar y allí estaré para evitar que abucen de ti.
-Esta bien, te dejo que me están llamando. Luego te mando un mensaje con la hora.
ESTÁS LEYENDO
El profe sexy.
FanfictionElla es una simple estudiante universitaria fascinada por la filosofía y la mitología griega. Su pasado no es nada lindo: abandonada a los 6 años junto a su hermano mellizo a jurado jamas enamorarse ni querer a nadie como lo hace con su hermano. Per...
