Capitulo V: Inocente bromita.

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Despierto toda mojada y congelada, saco los cabellos de mi cara y encuentro a Jordi con un balde vació en las manos y partiéndose de la risa.

-¿¡Que demonios te pasa idiota!?- le grito y me abalanzo contra él, le pego pero él se ríe mas aun.- ¡Eres un maldito imbécil, ahora tengo que cambiar las sabanas!- le grito apartándome de él y metiéndome en el baño.

-Relax hermanita, en veinte minutos esta el desayuno.- me grita detrás de la puerta y se va riéndose.

Maldito imbécil, me vengare. ¡Eso es seguro!

Luego de cambiarme y sacar las sabanas mojadas de mi cama voy hacia el lavadero y aprovechando las meto a lavar. Es ahí donde veo la camisa preferida de mi hermano, mis sabanas son moradas y la camisa de mi hermano es blanca. Sonrió maliciosamente y meto a lavar la camisa y mis sabanas todas juntas. Conmigo nadie se mete Wild.

Bajo a desayunar y me encuentro a Jo vestido con pantalones de gimnasia, una musculosa negra, zapatillas deportivas y su cabello largo atado en una cola de caballo.

-Voy a salir a correr, vuelvo en un rato.- me dice con esa sonrisa de imbécil que pone cada vez que me hace una broma.

Yo le enseño en dedo medio y me voy a la cocina. Me preparo panqueques, me los devoró en un instante y limpio todo, como estoy sola decido limpiar el resto de la casa.

No es una casa muy grande pero es perfecta para nosotros dos, tiene una cocina muy bonita y bien equipada ya que a Jordi y a mi nos apasiona la cocina pero con mi trabajo y el estudio casi nunca cocino. Tenemos una sala donde esta la tele, tenemos sillones y una mesita ratona que nos regalo mi querida tía Ana, la mujer que nos crió antes de fallecer. Tenemos un cuarto para cada uno y uno de huéspedes, cada cuarto tiene su baño y aparte hay un baño en la parte de abajo. La casa tiene las paredes de un color rosa pálido pero en las vacaciones las volveremos a pintar, lo que mas me gusta de la casa es el patio, no es grande pero puedo plantar flores y pasar las tardes leyendo bajo el árbol de limones que hay allí.

Termino de limpiar las habitaciones y suena mi móvil, lo busco y veo que es Julián.

-Hola Diosa del Olimpo.- me dice y rió por su forma de llamarme, le conté mi fantasía de pequeña y desde entonces no deja de molestarme.

-Ya, hola.- le digo.

Voy hacia el lavadero para ver si ya termino de lavar la ropa.

-¿Que haces?- me pregunta y yo agarro el móvil con mi hombro para poder sacar la ropa.

-Limpiando la casa, lavando la ropa, espiando a lo vecinos. Todo normal.- le digo y sonrió al ver que mi pequeña e inocente bromita resulto.- ¿y tu?

-¿Espiando vecinos?- dice y oigo que ríe.

-Si, no sabes las cosas que me entere mirando por la ventana, la vecina de junto canta todas las mañanas las canciones de Los Pimpinela y créeme, no sabe lo que es afinar.- digo y oigo que ríe mas fuerte, yo lo imito.

Pongo toda la ropa en un cesto y salgo al patio para colgarla.

-Eres fenomenal.- me dice

-Lo se, no hace falta que me lo recuerdes todo el tiempo.- digo arrogante y me rió.

-Estas libre mas tarde, tengo que ir a la universidad a buscar unos libros y tengo miedo de encontrarme con De Luque y que intente abusar de mí.- dice divertido y yo rió de buena gana, ¡si supiera lo que me hizo anoche!

-Estoy libre,- le digo calmando mi risa- dime la hora y el lugar y allí estaré para evitar que abucen de ti.

-Esta bien, te dejo que me están llamando. Luego te mando un mensaje con la hora.

El profe sexy.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora