Lo ignoro y sigo caminando. Truenos se escuchan y a los pocos segundos gotas caen sobre mi piel. Perfecto.
-Está comenzando a llover, ¿No prefieres que te lleve?- me pregunta desde el auto que sigue a la par mía.
-Prefiero agarrarme una pulmonía antes de estar cerca de ti.- le digo y me pongo la capucha de mi abrigo.
No escucho respuesta así que sigo caminando. De repente unos fuertes brazos me agarran por la cintura y grito por la sorpresa, mis pies ya no tocan el suelo y avanzo hacia el auto de Samuel.
-Bájame o gritare.- le digo dando patadas al aire y forcejeando pero él es mucho más fuerte que yo y ni se inmuta.
-No hay nadie en la calle, son las diez de la noche y está lloviendo.- me dice.
Miro a mi alrededor y tiene razón, mierda.
-¡No importa bájame que no tengo cinco años maldita sea!- grito pero me gano un pellizco de su parte.
-Deja de gritar que despertaras a la gente que está durmiendo.
Me baja, abre la puerta de su auto y me obliga a entrar, me pone el cinturón de seguridad y yo le gruño. Él solo se ríe, cierra la puerta y corre al otro lado del auto para entrar. La lluvia cae copiosamente y muy en el fondo agradezco que me lleve a casa... MUY en el fondo.
Entra al auto y me mira, yo solo me cruzo de brazos y le doy la espalda. ¿¡Cómo se atrevió a hacer eso!? y me refiero al beso y a obligarme a entrar a su auto.
No dice nada, arranca y avanzamos por las mojadas calles, oigo que varias veces toma aire para decir algo pero nada. Yo no abro la boca en todo el camino, cuando quiero puedo permanecer mucho tiempo callada. Nos detenemos frente a mi casa y yo me desabrocho el cinturón, hago mi intento de salir del auto pero me agarra el brazo y me retiene.
-Necesito hablar contigo.- me dice pero yo no lo miro a la cara.
-Pues yo no quiero hablar con usted, profesor.- digo con tono mordaz.
No me suelta y le dirijo una mirada feroz.
-¿Por favor?- me dice y ¿Hace un puchero?, este tipo está loco.
-Hable antes de que pierda la poca paciencia que me queda.
-Quiero pedirte disculpas por mi manera de comportarme esta tarde.- me dice con tono verdaderamente apenado pero yo no caigo fácilmente.-Sé que no tiene justificativo lo que hice pero no me arrepiento.
-¿¡QUE NO TE ARREPIENTES!?- le pregunto, no prácticamente le grito.
Levanto la mano para propinarle un golpe en la cara pero de nuevo es más rápido que yo, paso de estar sentada en el asiento a estar en su regazo aprisionada entre el volante y su cuerpo. Me mira y veo diversión y perversión en su mirada, intento salir pero me agarra más fuerte y me inmoviliza.
-No dejare que te escapes.
-Creo que estoy más que inmovilizada. ¿QUE QUIERES DE MI?- le grito y sigo moviéndome para liberarme, es inútil.
-Quiero todo de ti, me tienes loco desde la vez que me enfrentaste frente a toda la clase. Tu manera arrogante de ser, lo peleadora, desafiante y competitiva que eres...
Yo me quedo muda ante sus palabras y dejo de moverme, solo escucho lo que dice.
-... cada vez que te veo con Torres y ahora con Grey cosas en mí se despiertan, nadie ha logrado eso en mi jamás, nadie me enfrento jamás y eso me pone loco y muy muy excitado.- se acerca más a mí pero esta vez soy yo la que acorta la distancia.
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El profe sexy.
FanfictionElla es una simple estudiante universitaria fascinada por la filosofía y la mitología griega. Su pasado no es nada lindo: abandonada a los 6 años junto a su hermano mellizo a jurado jamas enamorarse ni querer a nadie como lo hace con su hermano. Per...
