CAPITULO 94.

21 3 1
                                        


Teresa siguió insistiendo.

- Nico, no seas tonto... háblale de la pulsera, deja caer el tema como el que no quiere la cosa!! No le digas que lo sabes todo!!... Ella te lo va a negar!!.

Nicolás se quedó en silencio.

- Solo tienes que preguntarle si la tiene y si te dice que sí, sabrás que está mintiendo...

Aquella idea no parecía descabellada... pensó él.

Y sin más arrancó y salió de allí a más de mil...

Nicolás cogió el teléfono y comenzó a marcar.

Mientras que escuchaba el tono de llamada, su cabeza no dejaba de pensar lo rara que había encontrado a Lucía la última vez que había hablado con ella. No tuvo duda de que durante el transcurso de aquella conversación la chica le ocultó algo que la puso verdaderamente inquieta.
Nico se negaba a creer que dicha actitud se debiera, precisamente, a que Lucía le estuviera siendo infiel con su primo y no sabía como decírselo.

Sería posible que Teresa le había contando la verdad?.

Sería capaz Lucía de traicionarlo de ese modo?.

Existía la posibilidad de que le volviera a pasar lo mismo por segunda vez?.

- Si? - contestó la muchacha de repente.

- Buenas, mi amor... Te llamo para decirte que te hecho mucho de menos...

- Y yo a tí cariño. Pero no te preocupes, ya queda poco para que nos veamos de nuevo - respondió ella completamente ajena a lo que estaba pasando.

- Ya, ya lo sé. He estado pensando que en cuanto llegue el día 15 puedo ir a recogerte por la noche y salimos a cenar para celebrar que ya has acabado.

- Me parece una idea maravillosa.

- Te pienso llevar a un restaurante exquisito, creo que no lo conoces aún...

- Por mí, perfecto - le respondió Lucía.

- Pues no se hable más!! Ahh y no creo que sea necesario decir que tienes que ir elegante...

- Eso no es ningún problema.

- Por cierto!!! Me gustaría que te pusieras la pulsera que te regalé.

La chica automáticamente se miró la muñeca y comprobó con terror que no la tenía. Estaba completamente segura que ella no se la había quitado!!! Sería posible que la hubiera perdido?.

- Te pasa algo cariño? - le preguntó Nico al ver que no le había contestado.

- No, nada...

- Tienes la pulsera, verdad? O le ha pasado algo? - volvió a preguntar él rápidamente.

- Por supuesto que sí. No hay ningún problema. No te preocupes, la llevaré - mintió Lucía con la esperanza de encontrarla antes de acudir a la cita.

- Pues no se hable más!! - respondió Nicolás con la voz entrecortada al comprobar que la chica le estaba mintiendo.

- Bueno, mi amor, te tengo que dejar. Estoy muy liada. Te quiero mi vida. Llámame mañana - le dijo ella.

- Lo haré. Yo también te quiero.

Y sin más, colgó.

Miró a Teresa que se encontraba justo a su lado y comenzó a llorar desconsoladamente, a la misma vez que se fundía con ella en un fuerte abrazo.

Juntos volvieron a la cabaña de nuevo.

La mujer pensó que todo estaba saliendo según su plan. Una sonrisa maliciosa apareció en su boca sin que Nicolás se diera cuenta de ello.

Por fin esa buscona iba a recibir su merecido!!!.

Teresa cerró la puerta y se dirigió al exterior. Se acababa de echar la noche mientras había estado consolando a su ex durante toda la tarde sentada a su lado en aquel sofá. Por lo que le fue fácil convencer a Nicolás de que lo mejor sería que le permitiera dormir allí.

Una vez éste hubo aceptado le dijo que iba al coche a por una botella de vino que tenía desde hacía varios días en el maletero.

En cuanto entró se dirigió a la cocina y después de un buen rato consiguió encontrar lo que estaba buscando.

Se volvió a sentar a su lado con un par de copas en una de sus manos y la botella en la otra.

Saco del bolsillo de atrás de su pantalón un sacacorchos y comenzó a abrir el vino.

- Basta ya de penas por hoy!!! Ya hemos tenido suficientes!!!! - dijo Teresa con la intención de animarlo.

- No me apetece beber...

- Toma aunque sea una copa!! Te sentará bien!! Créeme - le respondió ella.

Y como en los viejos tiempos, los dos se pusieron a charlar mientras disfrutaban del maravilloso vino que Teresa había abierto.

En poco menos de una hora  Nicolás comenzó a notar un poco de náusea. Seguramente se debiera a que su estado de ánimo no era el más idóneo para que su cuerpo aceptara el alcohol que en aquel momento se estaba bebiendo. Pero antes de que pudiera reaccionar y explicarle a Teresa que no se encontraba bien se sumergió en un profundo sueño.

Un sueño que le hizo sentir una enorme y cálida paz.

SUGAR BABIES (Completa).Donde viven las historias. Descúbrelo ahora