CAPITULO 4

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22 de diciembre del 2015.

Lucía tenía sentimientos contradictorios. Por un lado se encontraba feliz porque tan solo le quedaba minutos para poder ver a su madre y disfrutar de su compañía durante el periodo de vacaciones de navidad, por otro lado una pequeña tristeza invadía su corazón al pensar que en esos días no tendría cerca a D. Marcos...ni siquiera le consolaba pensar que pronto lo volvería a ver.

Se reunió con sus amigos en la cafetería para poder despedirse de ellos y desearles una muy felices fiestas.

- Bueno Alba, llámame y quedamos. Ok? - le dijo Lucía abrazándola con fuerza.

- Eso está hecho!! - le respondió ésta con aire de tristeza.

- Venga tonta!! No te pongas así.. que nos vamos a ver durante las vacaciones!! - le dijo a su amiga para animarla.

- Ya lo sé.. - le contestó.

- Te llamo en cuanto pueda... De acuerdo? - respondió la muchacha despidiéndose.

En aquel momento notó como una mano la cogía por el hombro presionando con ternura. Lucía se giró instantáneamente y se sorprendió al ver a quién tenía antes sus ojos.

- Profesor!! - dijo con la voz entrecortada a la misma vez que intentaba controlar los latidos de su corazón.

- Perdón Lucía...no quise irme sin decirte adiós - le respondió Marcos.

- Gracias, es usted muy amable. Espero que pase unas felices fiestas.

- Igualmente...lo mismo te digo..Ahh!! Por cierto.. probablemente no suceda pero por si acaso deberías estar pendiente del móvil... en cualquier momento nos pueden llamar para la primera conferencia, no te extrañe que sea en plenas navidades!!! - comentó D. Marcos.

- Así lo haré, no se preocupe.

Y sin más se marchó mientras Lucía se despedía de él en su interior a la misma vez que veía como se alejaba.

- No me lo puedo creer!! A venido expresamente a despedirse de ti!! - le dijo Alba entusiasmada al oído para evitar que nadie se enterase.

- Yo tampoco me lo creo, no me lo esperaba.. la verdad!! - respondió Lucía.

- Debes de importarle mucho, no hay duda que te ha cogido cariño.

- Imagino.

Una vez en el taxi camino de su casa la chica no dejaba de pensar en el gesto tan bonito que D.Marcos le había demostrado. Sería posible que sintiera verdadero cariño hacia ella? O quizás tuviera la misma necesidad que ella de verse una última vez antes de las vacaciones?.

Lucía descartó esa idea, no quería ilusionarse tontamente sacando deducciones tan absurdas!!.

De repente el taxi paró.

Al abrir la puerta de su casa su madre se le lanzó encima loca de contenta, aunque ambas vivían en la misma ciudad la verdad era que se veían en pocas ocasiones.

María, su madre, seguía siendo bastante atractiva para su edad, había cumplido los 58 años y a pesar de ser joven todavía para tener pareja, lo había descartado por completo desde que enviudó hace apenas unos 5 años. Vivía en un pequeño y modesto pisito en pleno barrio de Triana el cual seguía pagando con gran esfuerzo, deuda a la que también se le sumaba los gastos de la carrera de su hija. Era propietaria de una pequeña tienda de ultramarinos que se encontraba justo en la misma calle en la que residía, gracias a ella y a su gran dedicación conseguía a duras penas vivir, o más bien.. malvivir, con lo que le sobraba después de pagar ambos préstamos... pero a pesar de todo era feliz.

- Me alegro tanto de que estés aquí!! - le dijo María mientras no la dejaba de achuchar.

- Y yo mama... Y la tita Dolores? - preguntó Lucía.

- Ahora vendrá, no creo que tarde mucho.

Dolores era la hermana mayor de su madre, la cual vivía a escasos metros de ellas. Para Lucía su tía era unas de las personas más importantes en su vida, al igual que su madre, puesto que ambas siempre habían estado a su lado en todo momento. Dolores ya había cumplido los 66 años y aunque andaba algo delicada de salud se mantenía siempre alegre, nunca llegó a casarse por lo que Lucía era para ella como una hija y le tenía verdadero cariño..cariño que era completamente recíproco.

SUGAR BABIES (Completa).Donde viven las historias. Descúbrelo ahora