CAPITULO 8

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Lucía se acostumbró rápidamente a las numerosas conversaciones por whatsapp que comenzó a mantener con Marcos durante los próximos días.

En el fondo sabía que  aquella situación no la beneficiaba para nada, el extraño juego que compartía con su profesor tan solo conseguía alimentar, aún más, las falsas ilusiones con las que jugueteaba desde hacía tanto. En numerosas ocasiones se imaginaba diferentes episodios de su vida que casualmente siempre finalizaban de la misma manera...un camino hacia el altar...un bonito traje...una pequeña iglesia...y al salir de allí completamente enamorada, entre los aplausos de sus invitados, gritar a pleno pulmón a todos que por fin era la orgullosa esposa de D. Marcos...

Aunque en su interior comprendía que era prácticamente imposible que llegara a conseguir ese gran sueño, se negaba a descartar que seguía existiendo una mínima posibilidad que le diera la oportunidad de llegar a cumplirlo.

Quién le aseguraba que Marcos permanecería casado hasta el fin de sus días con la que era, en aquellos momentos su mujer? Pues no fue él, precisamente quién en varias ocasiones le había insinuado que no era completamente feliz a su lado?.

No!! Marcos jamás se apartaría de sus hijas!! No soportaría no poder formar parte de sus vidas!!! Las quería demasiado...

Sus niñas eran su mayor orgullo... continuamente le hablaba de ellas, éstas eran gemelas y acababan de cumplir tan solo los 10 añitos. En varias ocasiones Marcos le había contado como después de varios años intentando tener hijos con Ana, su mujer, y tras pasar por varios abortos, ambos se convencieron de que aquella posibilidad no llegaría a  cumplirse. Un buen día, como de un milagro se tratase, Ana le dio la mejor de las noticias con las que  habían soñado, después de tantos intentos fallidos... tantos tratamientos... tantos médicos y tantas negativas... Por fin se encontraba embarazada!!!...

Y curiosamente por vía natural. Como se preveía el periodo de gestación fue bastante complicado pero al final aquella primavera ambos consiguieron ser padres de dos preciosas niñas a las que bautizaron con los nombres de Daniela y Sofía. Como dos gotas de agua, sus dos hijas eran indiscutiblemente, el punto débil de Marcos no existía ningún hombre en este mundo que consiguiera ser un padre tan orgulloso como él y que sintiera una pasión tan auténtica como la que Marcos tenía.

Aunque Lucía sabía que gracias a ellas Marcos se sentía completo, aquel hombre nunca llegaría a ser del todo feliz. Según le había confesado en un par de ocasiones, en aquellos momentos no seguía enamorado de su mujer, según él continuaba con la falsa de aparentar tener un matrimonio perfecto por sus dos hijas, le confesó que llevaban años sin mantener relaciones íntimas y tanto en él como en su mujer, a día de hoy no existía ni el más mínimo amor...a decir verdad, llevaban mucho tiempo siendo infelices.

Lucía esperaba que algún día Marcos acabara con aquella situación de una vez por todas y se propusiera buscar de nuevo el amor, de esa manera quizás abriría las puertas de su corazón a una nueva ilusión y con suerte pudiera ser ella...

Habría Marcos pensado en esa posibilidad alguna vez? Podría dar la oportunidad a otra mujer con la que iniciar una nueva vida?

Aunque aquel desenlace fuera prácticamente imposible, Lucía confiaba que llegara a pasar y por tanto estaba dispuesta a esperarlo el tiempo que fuera necesario.. soñaba con que Marcos algún día la vería con otros ojos y quizás entonces no tuviera otro camino que pasar junto a ella el resto de su vida...

Se dijo una y otra vez que de igual modo si no se diera el caso, le merecería la pena esperar...

SUGAR BABIES (Completa).Donde viven las historias. Descúbrelo ahora