El día siguiente llegó con más rapidez de la que cualquiera de las dos hubiese deseado. Chaeyoung se movió con brusquedad al sentir la incomodidad en su cuello y parte de sus extremidades. Se había dormido frente al computador. Su cabeza reposaba sobre sus brazos y sus piernas estaban dobladas en una posición que podría asegurarles no era nada cómoda.
Levantó la cabeza y sintió todo dar vueltas. No había comido nada la noche anterior, ni siquiera se había cambiado. Casi toda la madrugada había permanecido intentando terminar lo de la exposición audiovisual, y digo intentando porque no logró concentrarse en lo absoluto.
La discusión con Mina la había afectado. Sabía que no debió decirle esas cosas ni tratarla así, después de todo ella debió tener sus razones por haber tardado un par de minutos en buscarla, sólo bastaba escuchar sus razones y conversar sin tanto drama de por medio.
Supongo que al final... exageró un poco, ¿no?
—Mi cabeza... va a explotar —susurró pasando las manos por su cabello con frustración.
Se estiró un poco y miró todo el desastre que yacía en su escritorio. Se quedó sentada en la misma posición por diez minutos, hasta que decidió levantarse y dejar de esconderse, porque prácticamente lo que estaba haciendo para no enfrentar a Mina.
Salió de su estudio y desde allí pudo escuchar la voz de Mina susurrándole algunos cariños a Boo. «¿No fue a la cita con Eunha?», se preguntó pasando de largo antes de entrar al baño.
Eunha era su terapeuta, a esa con la que habían iniciado sus constantes asistencias desde hacía años atrás, justo después de aquel accidente que tuvo Chaeyoung, hasta hoy día. Eran los fines de semana que les tocaba ir, y muy pocas veces faltaban a dichas citas, por lo cual le pareció extraño que Mina faltase.
Duró casi media hora en el baño, pensando sobre qué hacer y qué palabras usar para arreglar su desastre. Sabía que había actuado como una idiota y que lo que mínimo que Mina merecía era una disculpa de su parte. De igual forma, no dejaba de pensar en lo difícil que se estaba volviendo todo, y en si ellas lograrían reponerse o no.
¿Quién sabe? Hacernos esa pregunta es bueno... ¿O tal vez no?
Salió después de asearse y cambiarse. Mina seguía en la cocina, por lo que pudo deducir. Tomó aire y se asomó en dicho lugar, ella estaba de espaldas preparando el desayuno. El cachorro al verla comenzó a ladrar y corrió hacia donde estaba para comenzar a morderla. Mina escuchó esto y detuvo sus movimientos, sabía que eso significaba que Chaeyoung estaba allí.
—Buen día.
—Buen día, Chaeyoung —siguió en lo que estaba.
—¿Quieres hablar?
—¿Hablar o discutir? Si es la segunda opción te diré que no.
Chaeyoung suspiró sonoramente y cerró los ojos sintiéndose exhausta.
—¿Podríamos sólo hablar? No quiero que estemos así.
—¿Hablar de qué? —volteó a mirarla—. ¿De que ahora parece que una desconocida busca entenderte más que yo?
—Sabes que no es verdad.
—Fue lo que dijiste, ¿y sabes? Lo dijiste con tanta seguridad que te creí.
—No, no es así —negó con la cabeza—. No sé porqué dije algo así, pero no es verdad —se acercó un poco—. Créeme, Minari.
—¿Entonces por qué lo dijiste? ¿Te das cuenta que estás poniendo a alguien más por encima de mí? —preguntó dolida—. No estoy en contra de que conozcas a más personas, sabes que no soy así. Pero sí me molesta que permitas que te hagan dudar de esto —las señaló—. ¿Cuánto no hemos atravesado para poder estar juntas aquí? ¿De verdad vas a pisotear todo?
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𝕋𝕨𝕠 𝕎𝕠𝕣𝕝𝕕𝕤 𝔹𝕦𝕣𝕟𝕚𝕟𝕘 | 𝕄𝕚𝕔𝕙𝕒𝕖𝕟𝕘
Romance|Secuela de Two Worlds Collide| Myoui Mina y Son Chaeyoung habían logrado liberarse de aquellas ataduras que por tantos años las mantuvieron atadas en el pasado. Ya no eran aquellas adolescentes desesperanzadas e inseguras, ahora eran dos mujeres qu...