Las cuatro patas

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-Pero que demonios hiciste, humano- lo reprendió su Alfa- si que eres torpe, después el animal soy yo.-

Bill deslizó la mirada sobre todos los presentes sintiéndose miserable y sin saber por que, para luego dirigir su mirada hacia ella, quien le negaba el acceso a sus ojos, Bill podía oler su tristeza y eso estaba matándolo.-

-Si nos cruzamos en la batalla de verdad lo siento- dijo Bill casi en un susurro- seguro estaba muy concentrado- se sorprendió cuando ella negó con la cabeza.-

-Yo los vi a todos cuando entro la orden al gran comedor, nosotros estábamos con los alumnos y al terminar la batalla fui con los muchachos a Hogsmeade a buscar los cuerpos de mi familia y luego al ministerio de magia

-Es cierto- corroboró Draco, Blaise asintió también- Blaise, Theo y yo fuimos los primeros en ser apresados por los aurores, estuvimos allí dos días y Sophie estuvo con nosotros- Bill seguía sin entender, pero algo le decía que había metido las cuatro patas hasta el fondo.-

-Sophie participó en la operación de rescate de Harry- dijo Hermione, interviniendo- ella fue uno de los siete Harrys. El profesor Lupin no estaba feliz pero no podía prohibírselo, ya que para ese entonces ella ya era mayor de edad.-

-¿Quién fue tu protector?- preguntó Bill temiendo a la respuesta, ella lo miro durante unos segundos antes de bajar la vista pero no dijo nada, Hermione volvió a tomar la palabra.

-Fuiste tú, Bill- dijo al fin la castaña dejando que su voz se tiñera de decepción- ella vino hasta la Madriguera contigo en un Threstral.-

-Todavía no puedo creer que te hayas montado en uno- la suave voz de la soñadora Luna se dejó oír- realmente fuiste el Harry mas valiente si tienes en cuenta que posiblemente recién ahora puedas verlos.-

-Si, bueno- dijo Sophie después de un tiempo en silencio- no es algo que quiera hacer dos veces en mi vida, debo confesar.- Bill la miró pero ella le esquivó la mirada, la había ofendido y se pateo mentalmente por ser un idiota.-

-Lamento haber empezado esto, Sophia- se disculpó Draco debatiéndose entre consolar a su amiga y lanzar un maleficio imperdonable a Bill.-

-Ni te preocupes- dijo ella con voz cantarina intentando quitarle importancia a la situación- de todas maneras algo bueno acaba de suceder... Ginny me debe diez Galleons.-

-Maldición Bill – dijo Ginny casi gritando- como pudiste no verla.-

-Es cierto hermano- corroboró George- llevaba unos jeans de infarto- este comentario le hizo acreedor de un golpe de puño, cortesía de su novia Alana que lo miró con disgusto- perdón amor- dijo sumiso provocando las risas de todos.-

-Necesito que sepas, querida Sophia- continuó Fred- que era a ti a quien miraba Ron cuando descubrió que en realidad no era verdad lo de cierto tatuaje- las risas se volvieron a escuchar, acompañados de cierto pudor al recordar como todos habían sido obligados a cambiarse en la sala de la casa muggle de los tíos de Harry.-

-En realidad no me miraba a mi, yo estaba muy escondida por Remus Lupin y si hubiera sido yo no miraban mi cuerpo - dijo Sophie entre risas- miraban el de Harry.-

-Si vuelven a usar mi nombre empezaré a cobrárselos- una voz les llego desde los inicios del jardín, todos se giraron para encontrarse de frente con un joven risueño de mirada cansada que se encontraba de pie en el patio frente a la puerta de la cocina acompañado de un pelirrojo que observaba todo apoyado en el marco de la puerta, un gritito de alegría se escapó de la boca de Sophie, quien fue la primera en reaccionar y correr a los brazos de los recién llegados.-

-Harry, Ron- dijo ella abrazándolos a ambos a la vez- los extrañé, los extrañe, los extrañe- aseguró ella con la efusividad que la caracterizaba- ¿Por qué maldita sea tardaron tanto?- peguntó ella dejando un espacio para que Ginny saludara a Harry.-

- No nos regañes, Sophia- pidió Ron aceptando de buen gusto el abrazo de su amiga- estamos muy cansados como para poder defendernos.-

-Además te trajimos un regalo para que nos perdones por no volver pronto- dijo Harry volviendo la vista hacia la cocina, donde un hombre castaño esperaba paciente a que lo vieran, ella fijó la vista en él y saltó de alegría, mientras corría hacia sus brazos. La fuerza característica de los hombres lobo le servía cada vez que su ahijada le daba sus muestras de cariño, ya que sin mucho esfuerzo la rodeó con sus brazos y sostuvo todo el peso de ella, que volvía a ser una niña, encaramándose con sus cuatro extremidades. Bill vio como su Omega liberaba fragancias cargadas de alegría ante la presencia de otro Alpha, su lobo se movió inquieto, pero la culpa de haberla herido fue mas fuerte, ahora con Lupin ahí, todo se volvía mas difícil para él, pero de alguna manera debía enmendar lo que había hecho, sin poderlo evitar, su mente viajo hacia mas de un año atrás, a una noche de verano en la que un grupo selecto de hechiceros bajo el mando de Ojoloco Moody hacía aparición en la calle de un barrio muggle...

La esperanzaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora