Más de tres semanas después ya se sentía lo suficientemente repuesta como para pensar en Bill sin que los ojos le picaran, sus sentimientos por el mago no habían cambiado para nada y cada día lo extrañaba horrores pero algo le decía que estaba tomando la decisión correcta. Para no tener que cruzarse con él había renunciado a las cenas de los domingos en la madriguera. La rutina de la joven hechicera se había vuelto sumamente rígida desde que decidiera romper su relación con Bill, de lunes a viernes corría de un lado al otro entre sus clases y las prácticas en San Mungo y los fines de semana dedicaba todas las horas posibles a adelantar estudios, trabajos e incluso a estudiar para futuros exámenes, además cuando eso no era suficiente salía a correr por los terrenos, la única finalidad que perseguía era la de caer rendida en la cama y no pensar en el hombre que le robaba los sueños. Theo y Draco habían hecho un cerco alrededor de ella y prácticamente no la dejaban sola nunca, incluso Blaise se aparecía por la casa en España cada tanto para cenar con ella y hablar tonterías. Sophia estaba muy agradecida con ellos, se sentía querida por su grupo de hermanos raros, hasta Ginny y Alana se las ingeniaban para hacerla sentirse acompañada desde Hogwarts, haciendo llegar cartas cada tanto por medio de alguno de los chicos, Sophia sabía que era sumamente bendecida por Merlín a pesar de todo. Pasados los primeros cinco días de su aislamiento recibió la visita de su padrino, quien fue acompañado por Harry hasta ahí. Sophie hablo con él con tranquilidad y sin dar demasiados detalles, con la mirada profunda que caracterizaba al hombre lobo, solo se limitó a recordar a su ahijada que ella para nada estaba sola y que podía contar con él siempre que lo necesitara. Ella lo sabía pero siempre le gustaba escucharlo, sin importar la edad que tuviera.-
-Sophia apúrate- pidió Theo una mañana de jueves mientras ella revolvía su mochila como frenética- tenemos que estar en el aula magna en diez minutos para la presentación del nuevo medimago.-
-Lo sé- respondió la chica bufando- no encuentro la banda que uso para recoger mi cabello.-
-A nadie le importa tu cabello, Lobita- replicó Theo riendo- pero si llegamos tarde no nos dejarán entrar y te haré personalmente responsable- el castaño salio al patio de la academia y ella resoplo frustrada antes de salir tras él, ya en el pasillo recordó un bolsillo de la mochila que no había revisado, apoyó una rodilla en el piso y volvió a rebuscar.-
-Por Zalazar, Sophia- gruño Theo a la distancia.-
-Así que Sophia ¿eh?- la voz de hombre la sorprendió, ella guió la vista hacia unos zapatos náuticos de color claro sin medias, seguidos por unos pantalones color caqui, levantó mas la vista y se encontró con un rubio sonriente que le resulto conocido, la joven se puso de pie con lentitud, pero aun en toda su estatura no llegaba ni a los hombros del hombre- Pareces sorprendida- comento el hombre con voz tan grave como la que recordaba la chica- de seguro pensaste que jamás volveríamos a cruzarnos.-
-Digamos que medité esa posibilidad- admitió la chica- y más me sorprende verte justamente aquí.-
-Si nos basamos en las primeras impresiones diría que a mi también me sorprendiste.-
-¿Te sorprende que no esté borracha y tambaleándome? – Dijo ella analizándolo- Vaya que dejé una excelente primera impresión, aunque no te quedas muy atrás que digamos si no lo notaste.-
-¿Te sorprende verme sin la máscara?
-Y con camisa- dijo ella sin pensar, se arrepintió casi al mismo tiempo que lo dijo, pero la risa del hombre le dejó ver que él la había oído.- Además debo admitir que voy a dejar una segunda impresión todavía peor, por que debo irme. Aunque podrías decirme tu nombre ahora que no estas en un personaje.-
- Yo averigüé el tuyo- dijo él sonriendo.-
-Sophia, maldita sea- gruño Theo enojado.-
-No me explico como pudiste averiguarlo si nadie lo grita a los cuatro vientos- dijo ella con sorna- Ya voy Theodore.
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La esperanza
FanfictionEl perdió la fe en la vida desde antes de la guerra. Ella perdió gran parte de su vida en la ultima batalla. Ambos se necesitaban sin saberlo. El destino tiene sus tiempos y sus estrategias y ellos se seguirían encontrando hasta que al fin se pudie...
