Una tregua, por ella

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 -¡Malfoy!- la potente voz del rompedor de maldiciones se escucho por todo el campo de entrenamiento en el que los candidatos a aurores practicaban, el aludido giró con una botella de agua en la mano y lo enfrentó.-

-Weasley- Draco se veía calmado, con elegancia se llevó la botella a la boca para tomar de un trago la mitad del líquido.

-Sophia acaba de mandarme al cuerno- confesó el pelirrojo al llegar hasta donde él se encontraba.-

-Y cual es el problema – la voz de Draco no demostraba emociones- ¿No sabes como llegar?

-No estoy de humor para tus bromas, Malfoy.-

-Tampoco yo si vamos al caso- el rubio se colocó la campera de su equipo de gimnasia y subió el cierre- te recuerdo que mi amiga es Sophie, no tú.-

-Lo sé-respondió el pelirrojo sintiéndose impotente- pero no puedo perderla.- la sinceridad del hombre hizo que Draco sintiera un poco de empatía por Bill.-

-Mira Bill- dijo el rubio después de suspirar- si te sirve mi consejo, te recomiendo que la dejes tomar algo de distancia, ella necesita pensar y sanar las heridas que le hiciste durante el fin de semana, junto con sus propias inseguridades. Recuerdo haberte dicho que Sophie no se sentía verdaderamente conciente de lo hermosa que es y se sintió eclipsada por Delacour- Draco fijó la vista en un punto imaginario antes de seguir- no ayudaste mucho y tienes que admitirlo.-

-¿Crees que no tengo en claro que arruine las cosas?- preguntó Bill – ¿Crees que no me arrepiento de mis malas decisiones?

-Creo que serias un idiota si no te sintieras así- confesó Draco empezando a reunir sus cosas en un bolso de práctica- ahora te toca arreglar tu desastre y darle a Sophie el respeto que no le demostraste el fin de semana y ni siquiera hablemos de que tienes que deshacerte de la francesa.-

-Lo sé- admitió Bill con frustración – ya tomé cartas en el asunto con Fleur, pero con respecto a Sophie- el hombre respiró profundo antes de continuar- no me siento cómodo con dejarla sola, ella podría conocer a alguien mas en ese lapso.-

-Podría conocer a miles de personas- confirmó Draco con firmeza- pero esa chica esta perdida por ti, yo en tu lugar no ocuparía mi mente en ese tipo de cosas.-

-No pasó las últimas noches en su departamento- reclamó el pelirrojo mirando de frente a Draco.-

-Es cierto- confirmó el rubio sin dudar- ella está viviendo en mi casa en España, no, no te voy a dar a ubicación exacta, si, está protegida por un encantamiento Fidelio y otros hechizos de protección y yo soy el guardián del secreto- el rubio miró con superioridad a Bill durante unos segundos antes de continuar- deja que pasen unas semanas y después enamórala como lo hiciste la primera vez.

-No se como hice para enamorarla- confesó el hombre sintiéndose frustrado- solamente tuve suerte, maldita sea.-

-Si sirve de algo, ella me dijo que estuvo enamorada de ti desde que se montó en ese Thertral, si antes no hiciste nada para enamorarla, hazlo ahora, pero primero deja que pase un tiempo, que ella se tranquilice.

-Jamás me imagine que vendría a buscarte justamente a ti- confesó el pelirrojo volviendo a guardar sus manos en los bolsillos.-

-Tenemos a Sophie en común- admitió Draco pasándose los dedos por el cabello- ambos la queremos y aunque me de en el hígado tengo que admitir que ella te ama, así que voy a ayudarte esta vez, pero no vuelvas a arruinarlo.- el pelirrojo sonrió y acepto la ayuda que le ofrecía Draco, por que no podía imaginar su vida sin Sophie.  

La esperanzaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora