El homenaje a los caídos iba a celebrarse en los jardines de Hogwarts, para la ocasión se habían colocado cientos de sillas blancas frente a un púlpito en el que alguien debería dar un discurso. La familia Weasley llegó por medio de la aparición conjunta, Harry ya se encontraba allí acompañado de varios jóvenes a quienes Bill no reconoció. El hechicero deslizo la mirada por las personas que ya estaban dispersas en el predio pero no llegó a divisar a la joven bruja que estaba buscando.-
-Vaya Bill- dijo Harry a modo de saludo, acercándose a él- Que bien te ves.
-Magia antigua en manos de la bruja adecuada- dijo Bill realmente contento mientras acariciaba su mejilla, sintiendo que de verdad Sophie le había devuelto parte de su vida esa mañana... y también le ayudó con las heridas de su cara. Draco, Luna, Blaise y un chico castaño se aparecieron en los límites de los terrenos y caminaron hasta ellos.-
-Hola – saludó Luna con una sonrisa, aunque el brillo de esta no parecía llegar hasta sus ojos.-
-Hola Luna- saludó Harry abrazándola- Hoy es el primer día del resto de nuestras vidas, lo sabes ¿verdad?
-Si, lo sé- dijo Luna bajando la mirada- algo similar dijo Sophie el otro día y se que tiene mucha razón. ¿Ella ya llegó?
-Todavía no la vimos- Harry levantó la vista y la dirigió hacia los otros muchachos- Malfoy, Zabbini, Nott.-
-Potter- dijeron los tres al unísono. Bill dejo de observar por un momento al grupo de jóvenes para volver a buscar con la vista a su pequeña hechicera de ojos verdes, hasta que el sonido de su nombre volvió a llamar su atención.-
-No se si esta bien lo que está haciendo Sophie- comentó Draco con pesadez- nosotros estuvimos con ella cuando reconoció los cadáveres, apenas si lloró un poco ya que casi inmediatamente un escuadrón de aurores fue por nosotros, ella pidió que nos dejaran llevar los cuerpos al colegio y nos acompaño al ministerio para entregar sus recuerdos, desde ahí se comporta como si nada hubiera pasado.-
-Cada uno lidia con su duelo de manera diferente, hijo- comentó la señora Weasley- quizás ella todavía esté en negación o quizás no, eso no lo sabemos. Lo que si tenemos que tener en claro es que debemos estar ahí para ella si se cae, así como ella estaría por cualquiera de nosotros. Además, Remus llegó y eso es para ella una bendición, todos sabemos lo mucho que ellos se adoran, él sabrá hacer lo que sea mejor para la niña- Bill asintió junto con los demás sin dejar de analizar los pedazos de información que le daban de Sophie, a todas luces su pequeña Lobita era mas fuerte de lo que él pensaba. Tres personas aparecieron en los límites llamando la atención del grupo, Nymphadora y Remus Lupin caminaron hacia ellos llevando del brazo a Sophie, cuyo largo cabello lacio iba suelto y de un brillante color plata, su rostro mostraba signos de haber llorado.
-Buenas tardes- saludó Lupin, también saludó Nymphadora, mientras Sophie solo se quedó de pie con la mirada baja, no lloraba pero la tristeza que emanaba su cuerpo era casi palpable para Bill, con todo su ser quería poder abrazarla pero sabía que no sería apropiado, desvió la vista de Sophie y descubrió a Lupin mirándolo con el ceño fruncido, sabía que como licántropo, él podía sentir la turbación en Bill, al lobo mas joven no le importó, su Alpha reclamaba a Sophie como su Omega, muy pronto blanquearía sus intensiones con ella y si Sophie lo aceptaba, Lupin debería aceptarlo también, solo era cuestión de tiempo. Bill volvió a mirarla y las palabras que Draco había usado unos días antes sonaron en su mente: "Ella está rota ahora"... en ese momento no le había dado la importancia necesaria a esa frase, recién ahora lo veía con claridad, ella tenía el corazón herido, el hecho de no poder consolarla estaba provocando en Bill una intensa sensación de ansiedad, la mirada penetrante de Lupin tampoco ayudaba. Cuando los organizadores pidieron que todos tomaran asiento, ya había empezado a oscurecer, la familia Weasley, Harry, Nymphadora, Remus y Sophie se encaminaron hasta las primeras filas, todos iban a utilizar dos filas casi en su totalidad. Una vez sentada Sophie, Remus se giró hacia Bill y le señaló la silla vacía al lado de ella, él no lo dudó y se sentó, ella lo sintió y lo miró, por primera vez desde que había llegado, a Bill se le estrujo el corazón al ver esos estanques verdes surcados de dolor, sin pensarlo estiró el brazo derecho y ella se acomodó sobre su pecho, agarrando la solapa de su camisa en un puño y ahí permaneció durante todo el homenaje.-
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La esperanza
FanfictionEl perdió la fe en la vida desde antes de la guerra. Ella perdió gran parte de su vida en la ultima batalla. Ambos se necesitaban sin saberlo. El destino tiene sus tiempos y sus estrategias y ellos se seguirían encontrando hasta que al fin se pudie...
