Habían pasado cuatro meses del día en el que habían puesto sus sentimientos en claro, todo fue mejorando cada día que pasaba. Ella se había mudado al edificio de la residencia académica y había empezado a estudiar para ser medimaga, era una rutina de estudios exigente y ella se exigía el doble para no defraudar a su padrino, quien había puesto toda su confianza en ella. Bill se había portado increíble y hasta había ayudado para que ella se acomodara en su nuevo departamento, cada noche se aparecía y cenaban juntos para luego irse a su casa dejándola sola. Los niveles de ansiedad a los que estaba llegando Sophie por esto llegaban a ser alarmantes, había días que pensaba en pedirle que se quedara con ella pero la vergüenza la obligaba a mantenerse a raya, el hecho de que Hermione sea su vecina de enfrente y Sophie y Charlie se cruzaran al menos una vez a la semana en el pasillo por la mañana temprano tampoco ayudaba, si Charlie se quedaba a dormir por que carambas Bill no. Sophie sacudió la cabeza intentando alejar los fantasmas de las inseguridades que su relación anterior le habían dejado, Bill era un hombre adulto y de seguro tenía sus razones para actuar de la manera en que lo hacía, la joven bruja termino de guardar sus libros en la mochila antes de ajustarse la capa sobre su uniforme de medimaga en entrenamiento y salir de su departamento, los días fríos se negaban a irse y algunos días podían ponerse muy intensos, al girarse a cerrar la puerta escucho como la de su vecina se abría dejando pasar a Charlie y Hermione, con fastidio rodó los ojos antes de disimular para voltearse a saludar.-
-Buenos días Hermione, Charlie- dijo con una sonrisa, de todas maneras ellos no tenían culpa alguna de que ella y Bill no durmieran juntos.-
-Buenos días, Sophie- saludaron.
-¿Ya pagaste los gastos de los elfos?- preguntó Hermione controlando el contenido de su bolso por millonésima vez.- mañana se vence el plazo.-
-No- admitió Sophie- lo olvidé, lo siento- la joven bruja de ojos verdes levantó la vista para encontrarse con unos ojos chocolate cargados de reproches- no me mires así, Hermione, si estoy de acuerdo con que los elfos tengan un salario digno, solo lo olvidé, los exámenes me tienen algo loca estos días.-
-¿Solo los exámenes?- preguntó Charlie con una risita divertida.-
-También tu hermano colabora, si es eso lo que querías escuchar.-
-Justamente eso- confirmó él- se lo diré cuando lo vea.-
-Hazlo- canturreó ella antes de volverse a mirar a Hermione- hoy mismo soluciono lo de los elfos, lo prometo, ahora me voy por que llego justa a una clase.-
-Que tengas buena jornada- gritó Hermione a la espalda de Sophie quien ya se dirigía a las afueras del edificio.-
-También ustedes- grito Sophie antes de desaparecer. La joven Bruja llegó un minuto antes que el medimagos que impartía la clase, ese día tenía clases por la mañana y practicas en San Mungo por la tarde, así que debería ir a Gringotts a la hora del almuerzo, entre clase y clase envió una lechuza a su padrino para pedirle que la acompañara pero recibió una negativa por parte de él justo al finalizar la última clase de la mañana, avisándole que estaba a punto de partir a una misión. Ni modo, debería ir ella, un escalofrío de terror le recorrió la columna vertebral.-
Bill fijo la mirada y sonrió ante lo que veía, Sophia, la dueña de todo su ser entraba a Gringotts con paso lento, se mostraba tan linda con su capa negra sobre la ropa de medimaga, su cabello estaba recogido en una coleta alta y ese día llevaba las puntas varios tonos mas claros que el resto de su cabello, ella dio unos pasos inseguros antes de voltear y volver por donde había venido, solo había andado unos metros antes de volver a girar sobre su eje para volver a dirigirse a la zona de las cajas, unos paso mas adelante volvió a detenerse.
-Sophie- llamó Bill, absolutamente intrigado por el bailecito que ella estaba ejecutando, caminó hacia ella dejando con la palabra en la boca al duende con el que hablaba- amor ¿estas bien? ¿Me estabas buscando?- ella lo miró con un inmenso alivio en los ojos.-
-Mi amor- dijo ella acercándose a él, se contentó con acortar la distancia ya que no afectar su imagen abrazándolo como siempre lo hacía- que alegría me da verte.-
-¿Ah sí?- susurró Bill con una mueca divertida, ella estaba nerviosa y eso le resultaba gracioso al hombre lobo- ¿Me buscabas, amor?
-Bueno- empezó ella volviendo la mirada hacia la zona de las cajas- técnicamente no, pero me da mucho gusto verte. Necesito un favor.-
-Lo que quieras, amor, solo pídelo- ella sonrió con evidente alivio y él estuvo a punto de arrastrarla hacia su oficina.-
-Necesito dinero- admitió ella bajando la mirada- tengo que pagar el departamento y los gastos de los elfos o Hermione me matará.-
-¿Cuánto necesitas?- ella rebuscó en el bolsillo de su mochila, sacó un trozo de pergamino y se lo entregó, antes de seguir rebuscando hasta dar con una llave.
-Allí esta el numero de la bóveda y la cantidad que necesito- ella habló sin levantar la mirada- normalmente esto lo hace mi padrino pero ahora esta en una misión y mañana es la fecha límite.-
-No sabía que tenías una bóveda en Gringotts- dijo él con la mirada fija en ella.-
-Era de mis padres- informó ella mirándolo a los ojos- pasó a mi por ser única hija- ella sonrió al entender la razón de la confusión de Bill- un momento. Amor, pensaste que vine a pedirte dinero a ti.
-No estaría mal si lo hicieras- dijo él tomando la mano de Sophie- no me molestaría para nada en realidad- ella sonrió y él relajo el cuerpo ante esa sonrisa, esa mujer tenía la capacidad única de darle paz.-
-Te lo agradezco de verdad y prometo tenerlo en cuenta, pero ahora solo necesito dinero de mi cuenta- dijo ella perdiéndose en las profundidades de esos ojos azules- solo que no puedo acceder a ella, puesto que no puedo bajar allá.- dijo hablando de los túneles en los que se encontraban las bóvedas.-
-¿Por qué no puedes bajar?
-Porque no soy tan valiente como quiero que creas que soy- él rió ante esta muestra de sinceridad de parte de ella y no pudo seguir conteniendo las ganas de abrazarla, ella se sorprendió pero no hizo nada por rechazarlo.-
-Yo me encargo amor- dijo él cerca de su oído- también puedo ir a la inmobiliaria a pagar el departamento y te llevo el resto a la noche.-
-Gracias cielo- respondió ella respirando profundo para llenar sus pulmones de la fragancia de Bill- Pero de verdad necesito pedirte que no me consientas tanto, tiendo a volverme muy malcriada en cortos plazos de tiempo- él rió ante esta confesión.-
-Tengo planes para consentirte el resto de mi vida, amor- confesó él haciendo que un estremecimiento recorriera la piel de la chica.
-Promételo- pidió ella emocionada.-
-Lo prometo- respondió Bill sin dudar- ¿nos vemos a la noche o vas ahora conmigo a almorzar?-
-No puedo, amor- dijo ella separándose apenas- tengo que estar en San Mungo en media hora, pero te espero a la noche.
-No lo dudes ni un solo segundo- Bill bajo la cabeza para darle un corto beso.
-Te amo, Bill
-También yo- respondió él soltando la cintura de la chica- ahora vete si no quieres faltar a todas tus clases de la tarde.- ella sonrió antes de ponerse de puntillas y robarle un beso. Bill la miró irse con una sonrisa boba en los labios, tan ensimismados estaban que ninguno de los dos notó que todo el intercambio entre ellos había sido celosamente observado por cierta veela que no pensaba dejar las cosas así, Bill le pertenecía y no iba a dejarle el paso libre a esa mocosa insulsa.-
ESTÁS LEYENDO
La esperanza
FanfictionEl perdió la fe en la vida desde antes de la guerra. Ella perdió gran parte de su vida en la ultima batalla. Ambos se necesitaban sin saberlo. El destino tiene sus tiempos y sus estrategias y ellos se seguirían encontrando hasta que al fin se pudie...
