EL DIARIO DE GUN ATTHAPHAN POONSAWAS
Jueves, 9 de mayo.
Es por la mañana. Nawat me ha propuesto que dibuje un poco.
- Lo he escrito en la pizarra - dijo mientras se subía al coche. - Está en la cocina.
Fui a mirarlo. Había escrito «Dibujo con acuarelas» junto a un signo de interrogación. Seguramente Nawat pensaba que quizá tendría tiempo, me pregunté qué pensaba que hacía en todo el día. No sabe que ahora me paso horas leyendo mi diario y a veces otras tantas escribiendo en él, a parte de las veces que salgo con Off. Y mejor así, todo se complicaría mucho si llegase a enterarse.
Me pregunto qué hacía antes de que mis días estuvieran tan llenos. ¿Realmente me los pasaba viendo la tele, dando paseos, dibujando y saliendo con Nawat en días especiales? ¿Permanecía hora tras hora sentado en un sillón, escuchando el tictac del reloj, preguntándome cómo vivir?
En momentos así, me alegraba de no poder recordar ciertas cosas. Aunque supongo que en algún momento recordaré esas escenas tristes de mi vida, escenas en las que soy una marioneta que sólo se mueve por el control de otra persona, que finge vivir cuando la realidad es que está muerta por dentro. Ahora ya no soy esa marioneta, ahora yo controlo mi vida, por mucho que Nawat se empeñe en manejarla.
Por eso había decidido aprovechar el tiempo en el que Nawat estuviera en el trabajo buscando pruebas; fotos, cartas, cualquier tipo de información que pudiese ayudarme a recordar o, incluso, a inculparle.
Así que me levanté y me dirigí a su escritorio, el mismo donde había encontrado la caja roja con fotos de mi pasado, esperando encontrarla de nuevo.
Subí las escaleras y recorrí el pasillo pensando en lo que me esperaba, en lo que habría tras ese metal rojo.
Para mi sorpresa, la puerta no estaba cerrada con llave. Pensaba que, tras haberme encontrado en el suelo con la caja y las fotos desparramadas, Nawat habría cerrado su lugar de trabajo a cal y canto.
Abrí la puerta y entré. La estancia estaba iluminada por los pequeños rayos de sol que se colaban a través de la ventana, pero no era suficiente para iluminar todo, así que encendí la luz.
Fui hacia el escritorio y abrí el último cajón, tampoco estaba cerrado. Esta vez no había tenido problema al abrirlo, como me pasó la primera vez según mi diario. Y al ver su contenido lo entendí. Nada. Estaba completamente vacío. Por eso no me había costado abrir la puerta ni el cajón en sí.
Nawat había escondido la caja en otro lugar, por si volvía a ocurrir lo de aquella vez. Para que no pudiera acceder a mis recuerdos, a mi vida.
Me dejé caer en el suelo, mis esperanzas de encontrar información se esfumaron. Solo tenía esa caja como referente, ahora ya no sabía qué hacer, por dónde empezar a buscar.
Había dado por sentado que estaría ahí, gran error por mi parte. Por supuesto que Nawat la quitaría del medio, todo por mantener su gran mentira.
Pensé en lugares de la casa donde podría haberla escondido, pero había demasiados rincones como para poder buscar ahora mismo o, incluso, esta semana.
Y, de repente, una posibilidad se cruzó por mi mente, ¿y si no la había escondido en casa? ¿Y si se la había llevado a su trabajo o a otro lugar? Entonces estaría perdido, jamás la encontraría.
Pero deseché esa idea porque, de ser así, Nawat se arriesgaría a que otras personas pudieran descubrir sus secretos.
Cerré de nuevo el cajón y salí de la habitación con el corazón hecho añicos por no haber conseguido nada.
Me fui al sofá y encendí la televisión, no me apetecía hacer nada, mi estado emocional había pasado de 100 a - 100 en un instante, ni siquiera 0.
Entonces, justo cuando cambiaba del canal infantil a uno de cocina, sonó el timbre.
Me quedé helado.
¿Quién sería? No podía tratarse de Nawat porque estaba en el trabajo y tenía llaves, y tampoco podía ser Off porque siempre me avisaba de todo llamándome por teléfono.
Me quedé quieto unos segundos y el timbre volvió a sonar. ¿Qué hago? ¿Me levanto o no?, pensé.
Silencio.
Y de nuevo el timbre. Decidí comprobar al menos quién llamaba, podría ser algo importante. Así que me acerqué a la puerta y me incliné para observar por la mirilla.
Al otro lado de la puerta había un muchacho, de complexión delgada, más alto que yo, pero más joven. Me resultó familiar, tanto que mi corazón palpitó como loco al verle.
Y siguiendo esa corazonada, decidí abrirle.
- P'Gun... no puedo creerlo, es cierto. Eres tú - dijo emocionado cuando me vio.
- ¿Quién...? - fui a decir, pero no hacía falta. Sabía quién era, lo sabía. Había leído tanto sobre él en mi diario, que no hacía falta preguntar. A pesar de todo, esos ojos eran imposible de olvidar.
Era mi hermano.
Era Chimon.
¦
¦
¦
¦
¦
¦
¦Holaa mis babiis ~ ^^ 💚
Cómo estáis? ✨🤗 Os ha gustado el capítulo? 🌚 Seguro que sí, ya que tenemos una aparición muy especial 🤭
Esta vez ha sido una actualización cortita, pero como venía con sorpresa seguro que no lo tenéis en cuenta xD
Y no me enrollo que estoy super cansada, el día de hoy ha sido bastante intenso, así que me voy ya a la cama.
No olvidéis comentar y votar ⭐
Os dejo mis redes sociales por si queréis seguirme [ a veces aviso por ahí de actualizaciones, nuevas historias y demás ] :
Twitter & Instagram: @monbebesuki
Nos vemos el próximo domingo mis babiis! 💚😚✨✨
~ Arkenya ~

ESTÁS LEYENDO
Nø cønfíes en nađie. [OffGun]
FanfictionTriggered warning (advertencia): historia con violencia verbal y física, abusos, violaciones, menciones a enfermedades mentales, etc. PD: EN ESTA HISTORIA NO SE ROMANTIZA NADA DE ESO Sinopsis: "¿Y si no recordaras quién eres realmente cada vez que d...