5. Sentimientos mezclados

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Al día siguiente desperté con el cuerpo cortado, producto de haberme dormido en esa posición tan incómoda y me metí a bañar. Cuando salí del baño, revisé mi teléfono. Ningún mensaje ni llamada. Aún era temprano pero me comía la ansiedad de saber qué sucedería entre nosotros desde ahora. Seguí mi rutina normal, desayuné, revisé mi teléfono nuevamente... nada. Quizás Sussie tenía resaca y no se sentía bien, tal vez aún no despertaba por estar muy cansada. Ese pensamiento me hizo sonreír, sabía que si estaba cansada, era por mí. Quise esperar hasta más tarde... aún así estaba impaciente. Quería ir a su casa para hablar de lo de anoche pero tal vez a ella se le haría incómodo con sus padres ahí.

Cuando dieron las 4 de la tarde, decidí escribirle. Necesitaba saber que estaba todo bien.

"Hola, Sussie... quería saber si estabas bien" ... no recibí respuesta, a pesar de que se veía que estaba en línea, así que decidí enviarle otro. "Me gustaría hablar de lo que pasó anoche" ... otra vez, no respondió. "Somos... amigos ¿verdad? ¿podemos hablar de esto?"... nuevamente, lo mismo entonces decidí llamarla. Diablos, tampoco sabía qué decirle pero necesitaba saber de alguna forma... ¿no se habrá arrepentido? Comencé a asustarme, sentí... como si me patearan el estómago un montón de veces, mi energía disminuyó y mi mente no dejaba de divagar por los rincones más oscuros, pero no podía perder la esperanza. "Vamos Sussie, contesta el teléfono. Por favor" supliqué internamente, ya no sabía de qué otra forma encontrarla y sentía un nudo gigante en mi garganta. Mierda... no quiero... no puede ser. ¿Me está evitando? Revisé mi teléfono y me di cuenta de que ya había leído los mensajes. A eso de las 8 decidí que no podía quedarme con esa incertidumbre así que quise ir a su casa, pero mi mamá justo necesitaba que le ayudara con algunas cosas, para mi sorpresa, esa noche había invitado a la abuela a cenar. Pero estaba decidido a ir a su casa a primera hora de la mañana.

Esa noche me tomó horas conciliar el sueño. Los recuerdos de la noche anterior y las dudas de por qué Sussie me estaba evitando me revolvían la cabeza y el estómago como si estuviera en una montaña rusa. A la mañana siguiente, me desperté rápidamente y volví a escribirle a Sussie. Esta vez tenía menos esperanzas de que me contestara por lo que estuve más decidido a ir hasta su casa. Me di una ducha, desayuné muy rápido, aún estaba fresco así que tomé una chaqueta y salí. A pesar de saber que ella me evitaba, fui con bastante optimismo, nada de lo que pasó esa noche pudo ser fingido, Sussie siente algo por mí y yo le ayudaré a encontrar el valor para aceptarlo.

Antes de llegar a su casa me detuve un momento para planear lo que iba a decirle para que se sintiera segura y no tuviera miedo de aceptar sus sentimientos, luego me acerqué a su casa y desde lejos pude ver como Sussie... abrazaba a Mike, como si realmente lo amara.

Mi estómago se retorció, mis ojos se abrieron de par en par y comenzó a faltarme el aire pero por algún motivo no podía irme de ahí ni dejar de mirar esa escena

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Mi estómago se retorció, mis ojos se abrieron de par en par y comenzó a faltarme el aire pero por algún motivo no podía irme de ahí ni dejar de mirar esa escena. Como si por observar un poco más, las cosas fueran a cambiar. De pronto el maullido de un gato callejero me distrajo de aquella horrible escena. Sin hacer ningún ruido, me fui del lugar, siguiendo al gatito que parecía que alguien había mandado sólo para sacarme de esa situación de una forma un poco más amable. Demonios, esta sensación era tan horrible, no podía quitarme a Sussie de la cabeza, primero junto a mí sobre su sofá pero al mismo tiempo esa escena de ellos en su jardín... demonios. ¿y ahora qué hago con todo esto que se acaba de despertar en mí?

A través de la distanciaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora