Takuya, un adolescente japonés de 16 años, vivía una vida común hasta que gracias a un proyecto escolar se hace amigo virtual de una chica italiana que vive al otro lado del mundo.
Sussie: Creí que no vendrías... (dijo al verme parado en la puerta mientras tomaba su propio brazo con su mano contraria).
Takuya: Quieres hablar, ¿no? (respondí frío, pero intentando ser amable).
Sussie: ¿Quieres... beber algo?
Takuya: Sussie... (la miré y se veía totalmente avergonzada. Al parecer la que necesitaba beber algo era ella. Observé la habitación un momento y suspiré) De acuerdo.
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Sussie: (Tomó su vaso con ambas manos y se notaba que lo sostenía con fuerza) Yo... verás... lamento todo lo que dije en la fiesta...
Takuya: Escucho...
Sussie: Perdí el control cuando te vi con esa...
Takuya: ¿Otra vez?
Sussie: (Me observó detenidamente) ¿Por qué traes esa ropa? ¿Es tuya? ¿y de dónde viene ese olor tan... desagradable?
Takuya: No. Esta no es mi ropa. ¿Eso importa?
Sussie: (Apretando sus labios) Supongo que no... (Se sentó en la cama mientras me hacía una seña para que me sentara junto a ella).
Takuya: ¿Para qué me llamaste? (Respondí mientras me sentaba).
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Sussie: Creí haber sido muy clara en el mensaje.
Takuya: ¿Este mensaje de dos líneas?
Sussie: ¿Sigues molesto?
Takuya: ¿Qué esperabas?
Sussie: Sabes que no soy buena con esto...
Takuya: Pues yo tampoco lo soy.
Sussie: (Puso su mano en mi pierna y comenzó a acariciarla) Es que... esa chica... no eres tú cuando estás con ella...
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