Capítulo 3
El sábado había una fiesta en casa de Bree, una ex novia de Sam, porrista, con un cuerpo hermoso, típica chica poco inteligente, linda, pero que se ha acostado con todos los chicos de la secundaria. Sam había estado un par de meses con ella, pero nada muy serio. Para Sam nunca era serio.
-Vamos Quinn, solo una vez, no quiero ir solo –pidió Sam.
-No, no pienso ir Sam, sabes que no me gusta –dijo ella mientras ordenaba su ropa en el armario.
-Por favor, eres mi amiga, te lo estoy rogando –dijo Sam poniendo la cara de perrito.
-Esta vez no te servirá la cara Evans, no pienso ir, me dejarás sola y te emborracharás, para irte con alguna perra –dijo ella rodando los ojos.
-Estará Finn, tú eres amiga de él, ve con Rachel –pidió Sam.
-Si llevo a Rachel, y está Finn , estaré sola igual, esos dos se traen algo entre manos hace mucho tiempo –dijo ella.
-Estará Brody –dijo Sam finalmente. Ella sintió algo extraño, se volteó y arqueó una ceja.
-¿No estás engañándome para que vaya? –preguntó desconfiada.
-No, te lo juro –dijo Sam –vamos, te lo ruego –pidió nuevamente.
-Está bien, ¿a qué hora es? –dijo dándose por vencida. Sam la abrazó fuerte, ella sonrió, le gustaba complacer a Sam, porque era como un niño pequeño, y se emocionaba tanto cuando ella le decía que sí.
-Paso por ti a las nueve linda, ponte hermosa –pidió. Ojala fuera para él, pero agregó –ya sabes, estará Brody –su sonrisa se mantuvo intacta, quizás Sam debería ser actor.
-Está bien –suspiró.
Sam se fue a su casa feliz de que ella lo acompañara, pero con el amargo sabor de que ella utilizaría la ocasión para coquetearle a Brody. Como dolía solo pensarlo. Ella no era de haber estado con muchos chicos y los pocos con los que estuvo, para suerte de Sam, casi ni los conoció.
Llegó la hora, Sam fue a buscarla y parece que ella se tomó enserio lo de "ponte hermosa". Vestía unos pantalones de mezclilla que tenia partes rasgadas, una polera ajustada blanca, que dejaba ver sus bonitas y no exageradas curvas, zapatillas de botin negro, y un gorro negro de frio. Lo más notable, es que se maquilló, cosa extraña en ella. Sus ojos estaban delineados de negro, se había aplicado máscara de pestañas, así que se veían más largas y onduladas, sus mejillas estaban levemente sonrojadas, el rubor, y finalmente sus tentadores y hermosos labios, con un brillo rosa que los resaltaba. Se veían más provocativos ¡que ganas de besarla! Pensó Sam.
-¿Qué tal? –preguntó ella preocupada de su aspecto, pero pensando en Brody.
-Hermosa –dijo Sam sonriéndole, por un momento, la observó con ternura. Pero cuando ella lo miró, el la miró sonriente como siempre.
-Bien, vamos –dijo ella.
Sam podía manejar, y utilizaba el auto de su madre. Manejó hasta la casa de Bree, Quinn se veía claramente nerviosa. Era el hecho de que estaría Brody, eso le produjo a Sam un dolor en el pecho. Suspiró, esperaba que no se le ocurriera besarlo frente a él, aunque lo descartó, su amiga no lo haría. Supuso.
-Llegamos –dijo Sam sonriendo. Le abrió la puerta antes de que ella lo hiciera, el era así con ella. Si ella se diera cuenta la razón... pero no, el siempre ha sido igual.
-Está bien, me relajaré –dijo ella. Tocó el timbre, Bree le sonrió y se lanzó a sus brazos, le dio un sonoro beso en la mejilla. Luego miró a Quinn y le sonrió. Ella correspondió su sonrisa.
-Pasen –dijo. Entraron, de inmediato Sam vio a Finn, así que junto a Quinn se acercaron a él. Finn besó la frente de Quinn y le dio la mano a Sam.
-Llamé a tu amiga Rachel, quería que viniera –dijo sonriendo. Sam le golpeó la pierna, jugueteando respecto a Rachel. Finn se sonrojó. –no digas nada Evans. –amenazó.
-Franketeen, me engañarás con una chica –dijo fingiendo enfado.
-Aún no, Trouty Mouth –dijo Finn –pero en caso de, puedes compartirme –dijo Finn con una coqueta sonrisa. Ambos rieron.
-¡Quinn! –Una voz que no era ni de Sam ni de Finn los interrumpió. Quinn levantó la vista y vio al muchacho castaño frente a ella -¡es genial verte por aquí!
-Brody –dijo ella algo nerviosa. -¿cómo estás? –Sam intentaba disimular, pero no pudo evitar fulminarlo con la mirada.
-Bien ¿y tú? –preguntó él.
-Bien –dijo ella levemente sonrojada.
-¿Vamos a tomar algo? –propuso él. Ella miró a Finn, quien le guiñó un ojo, miró a Sam, quien dando un suspiro, asintió.
-Vamos –dijo ella. El le dio la mano para que fuesen. Sam hervía de rabia por dentro, ¡que ganas de echarlo a patadas! Los siguió con la mirada hasta verlos sentarse más allá, ella tomaba bebida, él cerveza, ella se sonrojaba y reía animada, mientras el la miraba a los ojos.
-¿Celos Evans? –preguntó Finn. Sam se sobresaltó.
-No, *******, solo que no confio en él –dijo frunciendo el ceño. Finn lo miró, no le creyó mucho. Sam lucía extraño esta noche, solo miraba a Quinn con Brody, el chico nuevo.
-Sam ¿estás seguro que no te gusta Quinn? –preguntó Finn.
-¿Qué? –preguntó Sam. Su cuerpo se tensó –No Finn, ¿estás loco? Ella es como una hermana, nunca podría verla como otra cosa.
-Sam, hay algo que no me hace creerte –musitó Finn –aparte, ella es bonita y muy agradable, no es como tus chicas, es inteligente y muy dulce –dijo Finn mientras Sam seguía amargándose viendo a su mejor amiga con un chico, coqueteando. Sam pensó que Finn decía lo correcto, aunque él ya se había percatado de todo eso hace mucho.
-Lo sé, pero no me gusta –dijo Sam finalmente Finn quedó dubitativo respecto al tema, pero prefirió no decir nada. Justamente, Rachel, la amiga de Quinn había llegado. El le sonrió ampliamente, se disculpó con Sam, y fue a bailar con ella. Sam se quedó allí, mirándola, la forma en que pestañeaba cuando estaba coqueteando, era hermosa. ¿Por qué no puede coquetearme de esa forma? Se preguntó Sam, quizás, tan solo quizás, algún día ella se percataría de lo que Sam sentía por ella, y por fin se decidiría y estaría con él. Pero no era demasiado probable.
-¡Sam! –La voz chillona de Bree lo sacó de sus pensamientos -¿por qué estás solo aquí? –No le dio tiempo de responder cuando le tomó la mano y le dijo –ven, vamos a bailar. –el dio un largo suspiro. Si Quinn estaba con Brody, el también tendría que estar con alguien. Se dejó llevar por la música, por el ambiente, y por el magnifico cuerpo de Bree. La tomó por la cintura, mientras bailaban. Miró sobre el hombro de la rubia, y veía a Quinn bailar muy cerca de Brody, tan cerca que dolía. Miró a Bree, tan linda pero tan hueca. –Estás distraído esta noche, Sam –dijo Bree mientras apegaba más su cuerpo al de Sam. –vamos por un trago, lo necesitas.
-Tengo que manejar, Bree –dijo él negándose.
-Solo uno Sam–dijo ella sonriendo coquetamente. Pasaron junto a Quinn y Brody, quienes ni se percataron de la presencia de Sam, justo tras de ellos. Sam tomó rápidamente lo que Bree le sirvió, y como lo había temido, no se detuvo hasta estar bastante borracho. Entonces Bree lo hizo ir a bailar con ella, esta vez, Sam pasaba las manos por todo el cuerpo de la muchacha, mientras se reían. Miró otra vez por sobre su hombro, y vio a Quinn besándose con Brody, muy juntos. La punzada en el pecho aumentó, y sintió unas ganas enormes de llorar. Estaba borracho, pero esa imagen jamás se le olvidaría, ni aunque estuviera tan borracho. No podía evitar mirarlos, sus labios juntos, sus ojos cerrados, disfrutando. Como desearía ser él, como amaría poder besarla y amarla. ¿Por qué le sucedía esto?
Intentó no llorar, intentó resistir.
-Bree, tengo que ir a tomar aire –dijo como pudo, pasó junto a ellos, las manos de Brody recorrían la espalda de su mejor amiga. Se quedó en el patio, sentado, mirando al cielo. Quería irse, pero estaba muy borracho como para tomar su auto.
-Sam, ¿estás bien? –la voz de Artie lo sobresaltó. Se volteó y le sonrió como pudo.
-Sí, solo tenía... calor –dijo.
Artie asintió y entró otra vez. Entonces ahora unas manos femeninas acariciaron su pecho. Volteó, y vio a Bree. Ella sin más, casi se subió sobre él, y lo lanzó al pasto. Mientras tanto, sus labios buscaron los de Sam, quien estaba tan destruido, que no protestó. Se besaron con pasión, mientras las manos de Sam recorrían el delgado y curvilíneo cuerpo de la muchacha.
-Vamos a mi habitación –dijo Bree en su oído.
El solo la siguió. No vio a su amiga, intentó mirar a todos lados, pero no estaba. Llegaron a una habitación pintada de rosado, con una cama grande. Bree aseguró la puerta, mientras se desnudaba frente a Sam, quien decidió olvidar todo y tener una noche de diversión. Bree se subió sobre él, y le susurró.
-Recordaremos viejos tiempos –dicho esto, besó a Sam mientras sus manos iban al cierre del pantalón del muchacho
