Sam dedicó el día entero a dormir, al igual que Quinn. Ella había recibido un serio sermón de parte de su madre, porque Sam le mintió, diciendo que ella había tenido un desmayo por comer poco. Era mejor que decir que su pronto ex novio la había drogado.
El lunes, Sam pasó a buscar a su mejor amiga, quien lucía mucho mejor.
-¡Princesa! –dijo rodeándola con sus brazos y elevándola en el aire. –te ves mejor ¿eh?
-Dormí todo el fin de semana –dijo ella riéndose.
-Genial –dijo Sam divertido. El tomó la mano de su amiga, ella sintió otra vez esas mariposas en el estómago. La mano de Sam era suave, pero tan varonil y fuerte, una extraña pero hermosa combinación. Sam la miró a los ojos y le sonrió. Esos ojos verdes, nunca se había percatado lo hermosos y perfectos que eran, sintió como se le aceleraba el pulso. Entonces caminaron como si nada a la secundaria. Sam pensaba en un plan para golpear a Brody, para romperle la cara, sin que lo expulsaran. Era prácticamente imposible. Pero decidió algo, el en conjunto con sus amigos. Cambiarían de mesa. Definitivamente no se sentarían mas con esa gente hueca y sin cerebro. Era la mejor solución.
-Adiós –le dijo ella, pero Sam le agarró el brazo.
-¿Qué clase?
-Me toca Física –musitó ella con disgusto. Sam le sonrió alentándola.
-Queda un mes y algo –susurró en su oído. Ella asintió y sonrió. La campana sonó. –te veo luego.
-Claro –dijo ella. Entró a su clase bajo bastantes miradas no demasiado amigables. Rodó los ojos y se sentó con Rachel, hablaron un rato, ella estaba al tanto de todo. Así que no tocaron demasiado el tema.
La hora del almuerzo sería diferente. Rachel entró del brazo de su mejor amiga Quinn, quien miraba algo temerosa. Entraron y casi todas las miradas se fijaron en ellas. Ignoraron eso, entonces Rachel buscó con la mirada la mesa de los chicos. Sam les hizo una seña así que fueron a sentarse.
-¡Wow! –exclamó Quinn viendo a los cuatro sentados ahí –gran cambio. –todos rieron. Al rato, las actuales novias o citas de los chicos llegaron. Se presentaron entre ellas. Era un real agrado.
-Quinn -alguien interrumpió su animada charla con Santana y Kitty, volteó y su corazón dio un salto. Brody estaba parado allí. -¿puedo hablarte un segundo?
-Ryder, afírmame o le partiré la cara –dijo Sam mirándolo con la cara de odio más poderosa que alguien había visto.
-Esto no es contigo, Evans, no te metas –dijo Brody fríamente. Sam se levantó bruscamente pero Ryder y Puck lo sostuvieron.
-Será mejor que te vayas –dijo Quinn finalmente.
-Pero... no sé que te dijo este idiota –dijo refiriéndose a Sam, quien intentaba zafarse del agarre de sus amigos –pero no he hecho nada malo.
-¿Emborracharme, drogarme y tratar de aprovecharte no es malo? –preguntó Quinn irónica –permíteme reírme.
-¡Nunca hice eso! –dijo el defendiéndose. –solo tomamos tragos de más.
-Tenía éxtasis en mi cuerpo, imbécil –dijo ella –exámenes lo demostraron.
-Quizás tú tomaste y no te acuerdas, no me culpes –dijo él bruscamente. Entonces Sam se zafó del agarre de Ryder y Puck y le plantó un puñetazo en la boca. Brody cayó al suelo con los labios sangrando.
-Vuelves a acercarte a ella, y te juro que te rompo todos los huesos –dijo Sam con odio. Brody lo miró fijamente.
-¿Eres su defensor ahora, Evans? –preguntó con ironía mientras se tocaba el labio herido –que yo sepa, su novio soy yo.
-No más –dijo ella –esto se acabó imbécil.
-¿Feliz Sam? Lograste que terminara conmigo –ella arqueó una ceja –pero lamento decirte que nunca se fijará en ti –dijo con una mueca burlona. Ahora el odio de Sam aumentó pero lo inundó el nerviosismo. Miró a Quinn de reojo quien arqueaba una ceja. -¿o la pobre e inocente Quinn aún no se percata?
-¿Realmente quieres que te deje muerto? –preguntó Sam.
-¿Qué mierda estás diciendo?
-Querida Quinn, ¿aún no te percatas de que Sam Evans, el que se las lleva a todas a la cama, se muere por una a la que aún no puede llevar a la cama? –preguntó con ironía. –se muere por ti Quinn, y bueno nunca le has prestado atención. El pobre llora hasta en los baños del colegio –dijo burlón –lloró luego de que nos besamos en el baile de primavera, es un llorón. ¿Tanto duele que una chica hermosa se te resista, Evans? Entonces, no eres suficientemente hombre –Sam apretó los puños aún más, esta vez Ryder y Puck lo tenían casi amarrado. –no te sirvió de nada revolcarte con todas si la que realmente quieres no cede.
-Cállate estúpido –gritó Sam.
-¿Duele Evans? ¿Tanto duele que no te tome en cuenta? –Sam estaba muriéndose por dentro. La cara de sorpresa de Quinn dolía. –es una pena, me prefirió a mi que la conocí hace un par de meses, que a ti que te conoce hace tanto. Eres un imbécil, y me das lástima.
-Suéltenme –dijo Sam con ira.
-Sí, déjenlo. Quizás deberías drogarla para que se acueste contigo, al fin y al cabo eres una piedra, no tienes sentimientos y solo quieres echar un buen polvo ¿no? –preguntó -¿o acaso la amas?
-¡¿Y QUÉ SI LA AMO?! –gritó ya demasiado alterado
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