Capítulo 3

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Lugar: Bithirur, 2006 (A las afueras de Malantus).

Lecat se encuentra terminando los últimos ajustes a sus armas que usará en su próximo ataque hacia Malantus y, al mismo tiempo, repasa gran parte de su plan, mismo que espera realizar con ansias.

-Llegaron los Elementales... -dice para sí mismo, de una forma desquiciada, caminando en círculos por toda su guarida -. Son unos pequeños niños... Sería una lástima que su lugar de origen fuera... oh... destruido... -con una roca destruye una maqueta de Malantus, que construyó hace un par de años -¡Ups! ¡Juas! ¡Juas! ¡Jues! ¡Juis!

Lugar: Malantus (Palacio de Agnes)

-¿En su libro mágico no viene la respuesta? -pregunta Robert, sin comprensión -Según usted, dijo que no dejaría que algo desconocido llegará a la vida de nuestros hijos, y mi hija acaba de obtener otro poder sin razón alguna -Reprocha con enojo.

-Y cumpliré mi palabra, Robert, pero necesito mucho de tiempo de investigación, esto es algo que nunca se había visto.

-¿Por qué nos preguntó si nosotros tenemos ese poder?

-Porque lo más lógico que creí fue que los obtuviera a través de genética pero, como ninguno de los dos porta esa habilidad, descarto esa idea.

-Si algo le pasa a mi hija...

-Nada le pasará -interrumpe Agnes -, solo es otro poder que llegó a ella. Robert, tranquilízate, te lo estás tomando de forma muy incierta.

-¿Será porque lo es? Si algo le pasa a mi hija, no voy a responder.

-Esperen... -añade Rebecca, llamando la atención de su esposo y Agnes -. ¿Será posible su idea de obtenerlo a través de genética si mi abuelo portaba esa habilidad?

-Podría ser. Como les comenté, esto nunca había sucedido, por lo cual tendré que investigar.

-¿Y si no encuentra alguna respuesta? -pregunta Robert.

-Entonces la respuesta será que Sara obtuvo ese poder a través de tu abuelo -Rebecca se aferra a su pequeña -. Vayan a casa. No hay de qué preocuparse. Su hija está fuera de peligro.

Los Cervantes regresan a casa, aún con la confusión rondando por sus cabezas, deberán meter más empeño para que su hija logre controlar su nueva habilidad.

-¿Crees que su vida vaya a ser fácil con dos poderes? -pregunta Rebecca, tomando asiento en un sillón color beige que tiene lugar en la habitación de Sara -Aún no me lo creo...

-No te negaré que será algo complicado, pero hay que verle el lado bueno, la telequinesis es algo que se controla fácil.

-Pues si...

-Ven aquí, cielo.

Robert abraza a su esposa, quien al estar en los brazos de su esposo, dejó que unas cuantas lágrimas escaparan.

Lugar: Malantus (Julio 2007)

Toda la sociedad de Malantus se encuentra en total pánico y terror... Una enfermedad riesgosa llegó a Malantus y contagió a gran parte de la sociedad. ¿La cosa puede empeorar? Por supuesto que sí. Lecat, quien tiene sus ojos y oídos puestos en ese lugar a cada momento, aprovechó la situación y atacó.

-¡Observen cómo su preciado lugar cae en mil pedazos sin reparación alguna! -expresa Lecat, disfrutando del caos que va provocando cada segundo; disfrutando los gritos de pavor de las personas, son música para sus oídos; disfrutando como cada vez Malantus se queda sin gente; disfrutando su acto malvado -¡Griten¡ ¡Corran! ¡No pueden escapar de esta! ¡Juas! ¡Jues!

Prácticamente nadie puede hacer nada, no estaban preparados para este ataque, además que la gran mayoría están muy enfermos, los pocos que están libres de esa enfermedad no están listos aún y, los más poderosos, son unos niños de cuatro años.

-¡Tienen que huir! -exclama Agnes, hacia las cuatro familias -¡Sus hijos son muy importantes! ¡Deben vivir!

-¿¡A dónde iremos!? -expresan en gritos Robert y Ryan, con temor, mientras que todas las madres protegen a sus hijos del mal, quienes lloran sin parar.

-¡A la tierra! -Agnes, con su magia, construye un servicio de transporte completamente avanzado y extenso para que las cuatro familias viajen con comodidad -¡Ya!

-¡No nos iremos sin ti, Agnes! -exclama Mauro.

-¡Usted es el único que puede ayudarnos con nuestros hijos! -continúa Rebecca, en llanto, abrazando a su pequeña.

Desde lejos, se pueden escuchar las palabras de Lecat, las cuales le desean todo el mal posible a este lugar tan noble.

-¡Malantus caerá y será mío! ¡Juis! ¡Falta poco para que este lugar caiga en ruinas! ¡Juas! O mejor dicho... ¡Muahahahahaha! Típica risa de villano...

-¡Eres demasiado poderoso! -exclama Álvaro -¡Has algo!

-Confíen en sus hijos. La naturaleza los escogió por alguna razón. Ellos son fuertes y sabrán controlar sus poderes sin mí. ¡Lo sé! -con ayuda de sus manos (y magia), logra introducir a las familias al transporte, ordenando a cada familia y, con algo de dificultad, se acerca a ellos -Este es el fin de Malantus...

-No... -susurra Martina.

-¡Ahora váyanse y cuídense, por favor! -con fuerza, sella el transporte, lo enciende y lo envía lejos de Malantus, para siempre -Mis Elementales, ustedes podrán...

Lugar: Tierra

Al impactar con precaución en su destino, el transporte se dividió en cuatro, realizando su impacto en distintos lugares y, obviamente, separándolos y haciendo la situación más difícil.

Ryan, Mercedes y Johnny salen del transporte, encontrándose con la ciudad, lugar que tenían varios años de no ver y de no visitar. Lágrimas se dejan resbalar por sus mejillas. La preocupación por su verdadero hogar no disminuye ni lo hará. Les duele imaginarse lo que están viviendo allá y también les pesa saber que Malantus no volverá a ver la luz del sol.

-¿Ahora qué? -pregunta Mercedes, con un nudo en su garganta.

-Tendré que buscar a mi padre y pedirle que nos dé posada un tiempo en lo que yo encuentro un trabajo...

-Pero tu padre y tú no tienen comunicación desde hace años, están distanciados, ¿crees que nos quiera recibir?

-Espero que sí. De igual forma, mi padre tiene que saber la verdad, que Malantus no existe más y su sociedad tampoco... -Mercedes baja su mirada -. Andando.

Ryan carga a su hijo y, entre los tres, emprenden camino.

Mauro, Salma y Emma realizan la misma acción y tienen los mismos sentimientos encontrados que la familia Céspedes.

-¿Crees que Agnes siga con vida? -pregunta Salma, con dificultad de pronunciar la última palabra y con pena en su tono de voz.

-No lo sé... Quiero creer que sí... -responde Mauro, reteniendo sus lágrimas.

La vida de los Ferrer, Cervantes, Céspedes y los Mejía no será sencilla a partir de ahora, acaba de cambiar. Tienen una nueva vida en la tierra y deberán ingeniárselas para cuidar de sus hijos, para trabajar con ellos en el control de sus poderes, para ayudarlos en su misión que es proteger y luchar contra el mal, aunque, después de lo sucedido, ¿esa misión sigue teniendo finalidad?

Los ElementalesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora