Lugar: Tierra (Octubre 2020)
Sara
Crecer con estas dos habilidades tan extrañas pero, al mismo tiempo tan emocionantes, no ha sido una tarea fácil. Mi infancia fue muy dura y traumática desde aquel accidente en mi colegio que provoqué cuando tenía seis años. Empecé a odiarme a mí misma, a mi vida y, sobre todo, a mis poderes; además de que no entendía nada, era una inocente niña que quería tener una infancia normal, pero no fue así.
Lo que dijeron mis padres ese mismo día, fue cumplido; no volví a asistir a ninguna escuela a partir de ese momento. Fue desagradable y molesto, pero uno se acostumbra a las cosas, ¿no?
Ahora que tengo la mayoría de edad, decidí salir de esas cuatro paredes y de la rutina de tomar clases por internet, decidí darme una nueva a oportunidad y realizar mi carrera universitaria presencialmente, pues creo que ya tengo la capacidad suficiente para controlar mis poderes y evitar un desastre.
O al menos eso espero.
Justo en este momento estoy en mi universidad, llegando a mi casillero, el cual, al abrirlo, una pequeña hoja de papel cae de éste, volteo hacia ambos lados para después agacharme y recoger el papel.
¡Deberías regresar con la bruja que te dio tus poderes para que así seas una niña normal y no un monstruo!
Sí, debí imaginarme que era otra burla de Isabel, la única chica que se ha dado cuenta de mis habilidades y que desde ahí no ha parado de arruinarme la vida y hacerme odiarla más de lo que ya lo hago. En fin. Hago bolas el papel y lo guardo en mi bolsillo trasero, tomo mis libros correspondientes y emprendo rumbo hacia el salón.
Como mencioné anteriormente, uno se acostumbra, aunque no significa que me haga invulnerable a esas palabras y rechazos. A veces, creo que necesito ir a un psicólogo; una vez intenté quitarme la vida porque, en serio, no lo soportaba más.
Mis pensamientos se concentran en lo que veremos en clase al llegar al laboratorio, donde una leve sonrisa se forma en mi rostro al visualizar al chico que ha robado mi corazón desde el primer día, Johnny Céspedes. No sé prácticamente nada de su vida, solo somos compañeros de clase, pero basta con su noble actitud y educación, con ese cabello café tan claro como el polvo y con esos hermosos ojos verdes, igual a una hoja de árbol, no es mi mejor analogía, solo me refiero a que estoy completamente enamorada de él.
Un choque de hombros me saca de mis pensamientos, por segunda vez, así que con un suspiro, tomo asiento en mi lugar correspondiente y, poco después, la profesora entra con unos cuantos libros en mano.
—Buenos días, jóvenes —dice, dejando sus libros en su escritorio —. Como lo saben ya, hoy es día de práctica y los pondré por equipos para comenzar a trabajar. Ya los tengo hechos.
Detesto los trabajos en equipo.
—Cervantes, Sara con Céspedes, Johnny. ¿Traen su equipo de calentamiento?
¿Qué? ¿Queeeeeé?
—Yo sí, maestra —responde Johnny.
—Muy bien. ¿Sara?
—Sí, aquí lo tengo... —respondo, titubeando.
—Perfecto. Por favor, júntense y trabajen.
No estoy lista para trabajar con Johnny, nunca hemos cruzado una sola palabra, ni si quiera sé si le caigo bien o me ve como bicho raro.
—Hola, Sara —esa voz —. ¿Puedo sentarme aquí para hacer el trabajo?
—Eh... Claro, por supuesto.
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Los Elementales
FantasyCuatro jóvenes, quienes fueron los elegidos por la naturaleza para controlar los cuatro elementos; fueron los elegidos para vencer el mal; para lidiar con la responsabilidad que conllevan estos poderes, los cuales desde la destrucción de su verdader...
