—Nos conocerá —corrige Johnny —. Lecat tiene mucho que pagar.
—No solo nos quitó mucho a nosotros, asesinó a toda la sociedad de Malantus sin piedad alguna, nos quitó nuestro hogar. Merece pagar.
Asiento, concordando en cada palabra que dicen.
El día en la universidad pasó tan lento. Fue la primera vez que no disfruté mi estancia en la universidad. La imagen de Emma en mi cabeza me atormentó cada segundo, me impidió prestar atención a mis clases, me sacó lágrimas y me causó dolor de cabeza más de una vez.
Después de una larga caminata, llego a mi casa y, como de costumbre, me encuentro a mi madre en la sala, trabajando desde casa.
—Buenas tardes, mamá —ella alza su mirada, sonriendo al instante al verme —. ¿Cómo estás? ¿Cómo vas con tu trabajo?
—En el trabajo voy bien, pero ánimo no tengo. ¿A ti cómo te fue en la universidad?
—Nadie tiene ánimos de hacer nada —forma una mueca —. No puedo vivir mi día a día así, tranquilo, esperando a alguna señal de Lecat para atacar. No puedo, mamá, es muy estresante.
—Te entiendo... ¿Irás con Agnes más tarde?
—Así es, nos juntaremos los tres más tarde.
—Espero que hoy haya buenas noticias, hijo.
—Espero lo mismo.
De inmediato, sus brazos se encuentran rodeándome y transmitiendo ese amor y comprensión de madre, yo lo correspondí al instante. Tenerla me hace bien, muy bien. En los brazos de una madre todo se olvida aunque sea un instante.
Johnny
—Cuídate mucho, Johnny.
—No te preocupes, mamá, me cuidaré —mi madre me peina levemente mi cabello —. Ustedes también cuídense, Lecat también puede irse contra ustedes. Traten de no salir con mucha frecuencia.
—Así lo haremos, hijo —responde mi padre —. Cuídate y nos avisas cualquier noticia sobre Emma.
—Lo haré. Nos vemos en la noche —salgo por completo de mi hogar para emprender camino hacia nuestro punto de reunión. A mitad del camino, saco y desbloqueo mi celular para grabarle un audio de voz a Sara —. Hola, bonita, voy en camino. ¿Y tú? ¿Quieres que pase por ti? —envío el audio y bloqueo mi celular nuevamente, guardándolo en mi bolsillo.
Quiero que todo esto termine para tener paz y tranquilidad un rato y poder confesarle mi amor a Sara. Después de todo lo que ha pasado, la confianza ya la tenemos.
—¿Qué tenemos aquí? El Elemental de tierra... —me detengo en seco al escuchar esa voz y esas palabras —. El siguiente en la lista ¡Juas! ¡Jues!
Lecat...
—Es mejor que te rindas, Lecat.
—Pude derrotar a una de ustedes, ¿por qué contigo no podría? —volteo lentamente hasta quedar frente a frente —Al igual que ustedes, me he preparado mucho... —mi mirada se posiciona (discretamente) a mis costados, donde tienen lugar unos árboles —. Tengo que decirte que eres mi Elemental favorito... ¡Y quiero una lucha contigo primero! ¡Juas!
Acerco mis manos, donde mi aura verde comienza a hacer su presencia.
—¡Pelea!
Antes de que Lecat pueda atacarme, cruzo mis manos, obteniendo que ambos árboles se crucen y se interpongan en su camino y, al mismo tiempo, protegiéndome.
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Los Elementales
FantasyCuatro jóvenes, quienes fueron los elegidos por la naturaleza para controlar los cuatro elementos; fueron los elegidos para vencer el mal; para lidiar con la responsabilidad que conllevan estos poderes, los cuales desde la destrucción de su verdader...
