Después de una larga caminata, la familia Céspedes encontró el hogar de Jason, padre de Ryan, al quien le contaron todo lo sucedido con Malantus.
—¿Pero cómo pasó? —pregunta Jason, sorprendido.
—Lecat —Jason pone sus ojos en blanco —. La gran mayoría de la sociedad estaban contagiados de esa enfermedad rara que llegó, Lecat se aprovechó de nuestra decaída y atacó con todas sus fuerzas.
—Aunque pareciera que ese plan lo tenía planificado desde hace tiempo, le salió perfecto —Continúa Mercedes.
—Ese maldito... —susurra Jason, completamente furioso.
—Padre, sé que nuestra relación no ha sido la mejor desde hace años, pero te pido que nos des posada un tiempo. Te prometo que mientras yo encuentre trabajo y tenga dinero suficiente, nos iremos —Jason se queda pensativo, examinando a su hijo, el cual por problemas del pasado dejó de ver —. Es más, no lo hagas por mí, hazlo por tu nieto, Johnny...
—Es un niño aún... —Jason observa a Johnny, quien se encuentra jugando sin aburrirse con unas hojas de papel y, por supuesto, usando su poder. Jason, al ver su sala llena de tierra, mira con una ceja arqueada a Ryan —. Yo barreré.
—No, no es... ¿Qué poder tiene su hijo?
—Es un Elemental, el de tierra —Jason alza sus cejas —. Padre, por favor, solo quiero que mi hijo esté bien.
—Sí, pueden quedarse.
Lugar: Tierra (Octubre 2008)
Adaptarse a su nueva vida no ha sido tan complicado después de todo, lo complicado es buscar las respuestas perfectas —o al menos las más lógicas— para responder a las preguntas de los Elementales, quienes están en crecimiento y tienen una larga lista de dudas sobre sus poderes y su propósito.
Salma, Mauro y la pequeña Emma, que ahora cuenta con seis años de edad, han curado todas esas heridas con el amor que se tienen. Y, aunque en estos momentos Emma tenga un leve resfriado, la pasan muy bien.
Sus emociones afectan a sus poderes.
—Salud, mi amor —dice Salma, después de escuchar estornudar a su hija y con una sonrisa en su rostro al visualizar cómo con ese simple estornudo, el viento puede alborotarse de gran manera.
—Tu cabello, mami... —Salma ríe mientras que con ayuda de un espejo observa su cabello moverse libremente gracias a las brisas de aire que su hija ocasiona —¡Está vivo!
—Ay, mi amor... —responde su madre, entre risas. Se acerca más a ella y la sienta en sus piernas —. No es que esté vivo, esta belleza es obra tuya, mi cielo.
—Pero no hice nada...
—Bueno, no siempre será necesario que lo ordenes —Emma ladea su cabeza, confundida, causando que Salma estire su sonrisa —. Habrán ocasiones en las que, dependiendo de cómo te sientas, tus habilidades saldrán y no siempre se podrá controlar tan fácilmente. Por ejemplo, ahora estás enferma y te sientes cansada o sin muchos ánimos, entonces tus poderes se aprovechan de eso. A papi le pasó muchas veces con sus campos de fuerza.
—No entendí...
Salma ríe, pegando un suspiro al final. Es difícil sin Agnes.
—Cuando seas más grande lo entenderás, por el momento, hay que concentrarnos en que te recuperes. ¿Si, linda?
—Sí, mami.
—¿Adivinen quién acaba de llegar? —pregunta Mauro, interrumpiendo y entrando con bolsas de comida en ambas manos —¡Ya llegó por quien lloraban!
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Los Elementales
FantasyCuatro jóvenes, quienes fueron los elegidos por la naturaleza para controlar los cuatro elementos; fueron los elegidos para vencer el mal; para lidiar con la responsabilidad que conllevan estos poderes, los cuales desde la destrucción de su verdader...
