Capítulo 7

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Sara

—Hija, por favor, ábreme... —pongo mis ojos en blanco al escuchar las peticiones de mi madre que no cesan —. Quiero estar a tu lado en estos momentos de crisis.

—¡Por favor, déjame sola, mamá! —me acerco a la puerta —¡Quiero estar sola!

—Sara, sabes que no es bueno que te alteres, te hará más daño —doy un bufido al escuchar ahora la voz de mi padre —. Solo queremos ayudarte y no dejarte sola porque, muy en el fondo, sé que no es lo que quieres.

—¿Y según tú por qué no? ¿Eh, papá?

—Porque esa era tu queja siempre, hija. A nadie le gusta estar solo pero, para ti, la soledad era una fobia, un terror masivo —mis ojos comienzan a cristalizarse al recordar todos esos momentos de mis reproches —. Por eso sé que no quieres estar sola ahora ni nunca.

—Somos tus padres, Sara, somos los más adecuados para estar a tu lado y apoyarte, solo debes abrirte y nunca cerrarte a este dolor que vienes evitando desde que eras una niña.

Por mi mente solo se repiten una y otra vez esos momentos de ansiedad, como dijo mi padre, de un completo terror. No podía quedarme sola para nada, siempre uno de ellos tenía que realizar los pendientes y deberes mientras que el otro se quedaba conmigo, cuidándome y haciéndome compañía. Ellos tienen razón, no quiero estar sola, es lo que menos necesito. Posiciono mi mano en la manija y, con su ayuda, abro lentamente la puerta, encontrándome con los semblantes de preocupación de mis padres.

—Mi niña...

Inmediatamente caigo en los brazos de ambos comenzando un llanto desconsolado.

—Quiero que se vaya... —susurro entre sollozos —. Para siempre...

Johnny

Un nuevo día de universidad y Sara no se ha presentado. Realmente estoy preocupado por ella, la situación que se dio el día de ayer me tiene angustiado, así que cuando las clases terminen, iré a su casa a buscarla y a brindarle mi apoyo como lo prometí.

Aunque las preguntas aún rondan por mi cabeza; ella controla el fuego y yo controlo la tierra, de alguna u otra forma siento una conexión con ella —una muy aparte de la romántica—, es como si la conociera de toda la vida...

Y no solo es con ella, siento dos conexiones más, solo que aquí, no sabría decir con quiénes, pero sé que están cerca, puedo sentirlo.

—¡Johnny Céspedes! —escuchar mi nombre me saca de mis pensamientos —Me temo que no está poniendo atención.

—Lo siento, maestra, estoy algo distraído...

—Créame, se nota demasiado —formo una mueca —. Deje de mirar a la ventana y pase al frente a resolver este problema.

—Claro...

Tengo que encontrar las respuestas a todo, pero una pregunta más: ¿Cómo?

Emma

Este día fue extremadamente cansado, lleno de proyectos, trabajos extensos y de estudio para los exámenes que están por venir. No veo la hora de llegar a casa y dormir todo el día.

De repente, escucho mi celular sonar y visualizar la foto de mi madre. Deslizo hacia la derecha y rápidamente me pego mi celular a la oreja.

—Hola, mamá... Voy saliendo de la universidad... Claro, yo paso por ahí.... Nos vemos al rato. Te amo.

Inmediatamente, después de colgar la llamada, siento un dolor de cabeza que me obliga a cerrar mis ojos con fuerza, recargando mi brazo derecho en una pared y, por mi mente, escucho una voz desconocida, pero que no deja de repetir mi nombre y unas palabras.

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