Sara
¿Cómo puedo ayudar sin estropear algo en el camino? ¿Cómo puedo recuperar la confianza en mí misma que perdí hace años?
Amo a mis padres, ellos han estado conmigo en mis buenos y malos momentos, me han abrazado y secado las lágrimas, me han sacado una sonrisa cuando más lo necesité. No es culpa de ellos y nunca lo será. Pero mis emociones me dominan y me hacen hablar de más.
Lo mejor es que no acepte mi propósito. Lo mejor es que siga viviendo mi vida "normal". Lo mejor es seguir escondida para siempre pues soy todo lo contrario a lo que nací: Un monstruo/peligro.
Y me duele aceptarlo, claro, pero es la realidad, la cruel realidad que me tocó.
Aún con mi llanto presente me acomodo en posición fetal, abrazando una almohada mientras ésta se moja con cada lágrima que cae. Hasta que quedé profundamente dormida.
Agnes
Sé que hice mal en buscarlos justo ahora, cuando Lecat tiene su plan completado y, simplemente, se encuentra esperando el momento oportuno para atacar, así como lo hizo con Malantus... No me extrañaría saber que en este momento esté vigilando la ciudad. Pero también necesitaba que los Elementales crean en sus capacidades, necesitaba que se superen a sí mismos, pero creo que no lo he logrado, al menos no con todos.
Si tan solo fuera altamente poderoso como antes, solo hubiera reunido a los Elementales y hubiera creado otro lugar adecuado para vivir sin temor a los rechazos de la sociedad, para que la preparación hubiera sido perfecta —como estaba planeado desde un principio—, o para que Sara se olvide de su desconfianza y odio hacia ella misma. Pero ya no tengo esa capacidad, y cada vez siento como falta poco para mi partida.
Pero lamentarme no sirve de nada. Ahora tengo que concentrarme en prepararlos lo mejor posible. Debo convencer a Sara.
—Agnes...
Volteo hacia mi llamado.
—Si que eres puntual, Johnny.
—Somos puntuales —corrige Emma, con Arnold detrás suyo —. No dejaremos que Lecat gane esta batalla.
—No saben lo mucho que me alegra escucharlos, pero ¿dónde está Sara?
—Mejor no te molestes en esperarla, no creo que venga —responde Johnny, con un poco de sentimiento.
—Entiendo... Espero que cambie de opinión. ¿Listos para el entrenamiento? Empezaremos con todo.
—Antes de que empieces con los entrenamientos, tienes que darnos una explicación —nuevamente volteo al escuchar una nueva voz. No puedo creer a quién estoy viendo —. Más vale que sea creíble.
—Hola, Martina.
—No soy la única.
De repente, todas los demás caras comienzan a entrar.
—Martina, Álvaro. Salma, Mauro. Ryan y Mercedes... —los mencionados no tienen la mejor cara. Era de esperarse —. Cuánto tiempo, ¿no?
—No puedo creer que después de tantos años, simplemente, aparezcas de la nada y quieras reclutar a nuestros hijos —dice Salma.
—Te creímos muerto, Agnes —continúa Martina mientras Álvaro asiente, apoyando a su esposa.
—Apoyamos a nuestros hijos en sus decisiones, pero no se me hace justo que vengas a buscarlos hasta ahora —continúa Martina.
—Pudo ser más fácil tu búsqueda desde que saliste vivo de Malantus, ¿no? —añade Mercedes.
—Oigan, entiendo su molestia, créanme, estoy consciente de que actué mal.
ESTÁS LEYENDO
Los Elementales
FantasyCuatro jóvenes, quienes fueron los elegidos por la naturaleza para controlar los cuatro elementos; fueron los elegidos para vencer el mal; para lidiar con la responsabilidad que conllevan estos poderes, los cuales desde la destrucción de su verdader...
