Epílogo

97 12 4
                                        

Arnold

Hoy hace tres meses perdí a mi padre en aquella batalla. Decidí ir a visitarlo. He logrado salir adelante por él. No significa que ya no me duela, claro que me duele, siempre lo hará, pero también tengo una madre que me necesita. Por cierto, también le ha costado salir adelante, pero yo me encargo de darle todos los ánimos y toda la fuerza que necesita. 

A día de hoy sí soy feliz. Sé que mi padre me cuida desde donde esté. Sé que siempre está con nosotros. Siempre recuerdo todo el cariño que en su tiempo libre me daba, es como si lo pudiera volver a sentir conmigo, y con eso me basta. Claro que no se compara a sentirlo físicamente pero, llevarlo en mi corazón, ayuda. 

Frunzo mi ceño al sentir mis manos mojadas, inmediatamente las miro y de éstas no deja de correr agua, pasa tan rápido y no deja de cesar. De repente, una lluvia se hace presente tan inoportunamente. Es una lluvia rara, que solo me moja a mí. 

¿En qué momento la llamé?

Y como si estuviera escrito, un disparo de agua sale de mis manos tan fuertemente, causando que la lapida de mi padre se moje. 

¿Qué está pasando? ¿Por qué no tengo control?

Johnny

Me encontraba en casa de un compañero, pues teníamos que terminar un trabajo escolar pero, como mencioné, estaba. Tuve que salir de imprevisto al ver cómo mis manos se rodeaban de mi conocida aura verde, pero, ¿cuál es el problema? Yo no lo llamé. Yo no pedí su presencia. 

Llegué a un parque que casi no es visitado. Pero creo que fue mala elección venir a un parque. 

Las rocas y piedras comenzaron a moverse sin control alguno, como si tuvieran vida propia y se hayan vuelto locas mientras mi aura se pinta de un verde más intenso. 

—¡Basta! —zarandeo mis manos repetidas veces pero no logro nada con ello.

¿Qué está pasando? ¿Por qué no puedo pararlo? ¿Y el control sobre mis poderes? ¿Dónde diablos está?

Sara

Extrañaba salir a distintos lugares en compañía de mis padres, con quienes mi relación y la confianza ha crecido. Se siente bien poder contarles todo y entrenar a su lado sin miedo a dañarlos. Realmente es increíble. 

Nos detenemos en seco al presenciar como dos autos estacionados se mueven por sí solos y cómo un bote de basura choca contra una pared.

¿Acaso yo hice eso?

—Sara... —volteo a ver a mi padre —. Tus ojos... Tus manos... —mis manos están completamente rodeadas de fuego, casi ni se aprecian. ¿Por qué no lo sentí? —¿Por qué estás haciendo eso?

—Es que yo no lo hice, no lo pensé, no quise hacerlo... 

¿Qué está pasando? ¡Esto ya había quedado atrás! 

Emma

Suspendí mis clases de piano porque tengo un mal presentimiento. No sé exactamente qué es pero, claramente, no me da buena espina.

Desde que me levanté siento esto y no puedo calmarlo... ¿Qué rayos estoy mirando? O haciendo... ¡No sé!

Un pequeño pero fuerte remolino está cerca de la ventana de mi cuarto, comiéndose unos cuantos accesorios y basura. 

—Detente —alzo mi mano, intentando pararlo, pero no logro absolutamente nada —. ¡Detente! —intento pensarlo, pero tampoco sirve de nada.

Muy bien. Esto me está asustando. 

¿Qué pasa? ¿Por qué no tengo el control de esto?

Realmente disfruté dedicarle a mi tiempo a esta historia. La amé. Ésta historia me ayudó a mejorar demasiado.

Espero haya sido de su agrado.

Los Elementales regresarán...

Los ElementalesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora