Emma
—¡Mamá, papá! ¡Ya llegué! —pero no obtengo respuesta —¿Hay alguien en casa? —me adentro más a mi hogar, donde encuentro un papel con un recado en la mesa del comedor —"Salimos a un mandado rápido. No tardaremos, cariño"... Bien —regreso el papel a donde estaba y subo a mi habitación.
Al llegar, lo primero que hago es recostarme en mi cama, analizando todo lo sucedido el día de hoy. Aún no digiero que soy una Elemental, que ni siquiera nací en esta ciudad, que mi vida debería ser una completamente diferente a la que llevo ahora.
Y creo que estoy feliz con ello, no sé, saber mi verdadero origen no me causó problema alguno, al contrario, sentí una alta emoción, sentí la necesidad de hacer justicia y derrotar todo el mal que hay en el mundo. Creo que amo lo que soy.
Mi vista se posa en mi ventana, donde unas cuantas brisas de aire entran por ahí. Inmediatamente, me paro frente a la ventana. Con un sutil suspiro comienza a llamar al viento, el cual no tarda en responder a mi llamado y sentirlo por dentro y fuera de mi cuerpo, alborotando mi largo cabello. Es una felicidad inexplicable.
En segundos, me encuentro rodeada de viento mientras éste se encarga de enseñarme una imagen del lugar Malantus, mi verdadero hogar. Me duele saber el horrible final que tuvo. Me hubiera encantado conocerlo...
—Cariño, ¿estás...? —la voz de mi madre me interrumpe, causando que todo desaparezca y que el viento ya no tenga más mi control —Lo siento...
—No, no pasa nada.
—¿Estás bien? —pregunta ahora mi padre.
—Sí.
—Venía avisarte que ya hemos llegado, claramente, y que trajimos algo para cenar.
—Claro —mi madre sonríe, con la intención de darse la vuelta y bajar, pero primero necesito detenerla —. Mamá, espera —ella voltea —. Tengo que hablar con ustedes.
—¿Sobre qué hija?
—Sobre Malantus.
Las expresiones en los rostros de mis padres cambiaron al instante y no tardaron nada en compartir miradas de inquietud.
Sara
Terminando mi estancia en la iglesia, regresé a casa, lista para escuchar la explicación que me darán mis padres sobre Malantus y el por qué me lo ocultaron. Justo ahora, los tres nos encontramos en la mesa del comedor, listos para cenar.
—Hubo un accidente en un edificio que está a las afueras de la ciudad —dice mi padre, deshaciendo el nudo de su corbata —, quedó en ruinas —mi madre forma una mueca —. Afortunadamente, no había movimiento cerca ni dentro del edificio.
—Menos mal.
—Estuvo fuerte.
—Dices que el edificio quedó en ruinas, ¿verdad, papá?
—Así es, hija.
—¿Quedó en ruinas al igual que Malantus? —veo como mi madre alza su mirada y mi padre se queda quieto —¿O Malantus quedó peor? —ahora, ambos comparten miradas —¿No piensan decir algo?
—¿Cómo sabes sobre Malantus?
Arnold
—¡Responde, Arnold! ¿Cómo sabes sobre Malantus? ¿Quién te habló sobre ese lugar?
—¿Te suena el nombre Agnes, mamá?
—¿Qué?
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Los Elementales
FantasyCuatro jóvenes, quienes fueron los elegidos por la naturaleza para controlar los cuatro elementos; fueron los elegidos para vencer el mal; para lidiar con la responsabilidad que conllevan estos poderes, los cuales desde la destrucción de su verdader...
