Así que para esto nací, más bien, nacimos... No lo sé, he tenido tantas malas experiencias con mi poder, que si bien es algo emocionante, a veces los odio con toda mi alma, con todas mis fuerzas; a veces, quisiera que se fueran para siempre. ¿En serio mi poder está hecho para algo bueno cuando lo único que han causado son cosas malas?
Y otra pregunta... ¿Por qué mis padres nunca me confesaron esto? Probablemente, hubiera sido más fácil para mí sobrellevar las cosas.
Pero como dicen: "El hubiera no existe".
—Pero Lecat se aproxima, ¿no? —añade Emma, sacándome de mis pensamientos —No estamos preparados, creo que apenas sabemos controlar lo básico. No creo que tengamos tiempo suficiente, podría llegar en cualquier momento.
—Emma tiene razón —continúa Johnny —. Nos acabamos de enterar de dónde venimos y ya nos quiere poner a luchar. Vamos algo rápido, ¿no cree?
—Los entiendo, créanme —Agnes suspira —. Pero si empezamos desde ya con entrenamientos y con ustedes comprometidos y dispuestos, lo lograrán. Además, no solo entrenarían para controlar mejor sus poderes, todo buen superhéroe debe saber pelear cuerpo a cuerpo.
—¿Superhéroe? —pregunto, con ironía.
—Eso vienen siendo, Sara. Nacieron para defendernos del mal, para luchar contra él y darnos un mundo mejor. Chicos, en serio los necesito, he perdido mucha fuerza de la que tenía antes, no puedo derrotar a Lecat yo solo.
Todo esto suena tan bien. Demostrarles a todas esas personas que me tacharon de rara, bruja o monstruo, que nací para ser lo contrario, que soy una buena persona con habilidades para que ellos vivan sin preocupaciones, pero la escasa confianza que tengo en mí no ayuda y me hace echarme para atrás.
Desearía haber crecido con más confianza y cariño hacia mis habilidades.
—Estoy dentro.
La afirmación tan rápida por parte de Emma nos sorprendió. La admiro.
—¿En serio, Emma?
—Así es. Estoy dentro, quiero entrenar, conocer todo lo que puedo hacer y, lo más importante, darle justicia a Malantus derrotando a Lecat, después de todo, Malantus es nuestro hogar. ¿No quieren hacerle justicia y aceptar nuestro propósito? —nuevamente, todos nos miramos entre sí —El silencio dice todo.
—Bueno, no todos tenemos la misma confianza en nosotros mismos, Emma.
—Sara —interrumpe Agnes —, sé que debió haber sido muy difícil tu situación, pero...
—Lo fue, fue muy difícil vivir con esto, y todas las cosas que hice (por accidente), no me dejaron ni siquiera una pizca de confianza —interrumpo, enojada —. ¿Qué tal si no puedo hacerlo? ¿Y si arruino algo como lo vengo haciendo desde hace dieciocho años?
—Sara...
—Es la verdad, Johnny.
—Si estamos unidos, sé que lograremos superar todo —continúa Emma —. Ya no estás sola, Sara, hay tres personas más que en algún momento de nuestra vida la pasamos igual de mal que tú, también recibimos rechazos, pero para eso nos necesitamos, ¿no? Para apoyarnos los cuatro, salir adelante los cuatro y aceptar nuestro propósito los cuatro juntos.
—Y estar los cuatro juntos para siempre...
—En efecto, Arnold.
Los dos enamorados se dan esa típica sonrisa amorosa. Debo admitirlo, hacen una linda pareja, así como la haríamos Johnny y yo...
Arnold se pone de pie, se posiciona a un lado de su amada y, finalmente, toma su mano.
—Yo también estoy dentro.
Agnes tiene una sonrisa de oreja a oreja. Mi mirada se topa con la de Johnny, quien se encuentra mirando hacia un punto fijo y, claramente, pensando y pensando. Algo me dice que aceptará, pues él tenía muchas ansias de hacer algo bueno con sus habilidades y esto lo es.
Después de unos segundos, él también me mira, y puedo asegurar lo antes mencionado.
—Siempre quise saber para qué eran estas habilidades —dice, acomodándose de pie —. No será fácil, pero estoy dentro.
Y ahora solo falto yo. Para empezar, no sé cómo me siento al respecto sabiendo todo mi origen.
—Sara —añade Emma —, no te dejaremos sola y te apoyaremos siempre.
—¿Recuerdas mi promesa? Únete, te ayudaremos con tu miedo.
—No sé, creo que sí, pero necesito tiempo.... Denme un día para pensarlo, mientras ustedes entrenen y prepárense porque, como dijiste, Emma, puede llegar en cualquier momento. Nos vemos.
Sin una palabra más y sin pedir permiso, me paro de mi asiento y salgo de esta casa para emprender camino, sintiendo como unas cuantas lágrimas recorren por mis mejillas. Quiero ayudarlos, claro que quiero. Quiero hacer algo bueno por primera vez en mi vida. Pero también tengo miedo de arruinarlo, de no poder tener absoluto control, pues he quedado con varios traumas.
Además, no se me pasa por alto las palabras de Agnes: "Llegará un momento en el que los papeles se intercambien... Sus poderes los controlarán a ustedes".
¿Qué haré cuando llegue ese momento? Ahora seré yo la villana del cuento.
Johnny
—Tengo que ir por ella.
—Johnny, creo que es mejor que le des el tiempo que está pidiendo —volteo hacia Agnes —. Ella entrará en razón. Solo confía.
Odio ver a Sara así, con abundante desconfianza por todo los tragos amargos con los que lidió. Quiero ayudarla a que vea el mundo diferente, que no todo el mundo la rechazará, a que vea a sus poderes con agrado y no con repugnancia.
¿Pero cómo lo hago? Es muy difícil sacarla de ese concepto.
Sara
Me encuentro llegando a la iglesia, lugar que ha logrado hacerme sentir mejor en todas esas noches horribles y traumáticas. He encontrado algo de paz, por así decirlo; ha logrado sacarme una sonrisa tranquilizadora y me ha hecho sentirme querida y aceptada.
Me acerco a una de las primeras bancas, no sin antes persignarme mientras me arrodillo aún con las lágrimas presentes.
—¿Qué debo hacer? —pregunto en susurro —Necesito ayuda. Todo lo que viví está comenzando a afectarme creyendo que no puedo lograr dar una buena impresión y hacer algo bueno. No quiero fallarles —y me ha logrado sentirme escuchada —. Pero tengo miedo... Tengo miedo de mí misma y de mis habilidades. Las palabras de Emma y promesas de Johnny me convencen, pero mi miedo es más fuerte... —suspiro —. Por favor, ayuda...
ESTÁS LEYENDO
Los Elementales
FantasiaCuatro jóvenes, quienes fueron los elegidos por la naturaleza para controlar los cuatro elementos; fueron los elegidos para vencer el mal; para lidiar con la responsabilidad que conllevan estos poderes, los cuales desde la destrucción de su verdader...
