•Capítulo Tres•

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Al llegar a su casa los guardaespaldas se quedaron en la puerta. Ella se quedó de pie y miró el lugar en el que pasaba más tiempo.

Se sentía la soledad que flotaba entre las paredes, los gritos secretos que ocultaban los cojines, los ojos llorosos que presenciaban los cuadros y el dolor en el pecho que el suelo sentía; la casa era conocedora de lo que pasaba detrás de cámaras.

Dejó su bolso en la mesa que estaba al lado de la puerta y a paso cansado fué al baño en su cuarto.

Puso a llenar la atina y mientras esperaba a que se llenara miró a la nada, se quedó ida mirando la pulcra pared frente a ella; ya no estaba esa sonrisa deslumbrante, ya desapareció la Marlowe que todos conocían sólo quedaban las lagunas de la gran mujer que alguna vez fué.

En el borde de la atina se quitó la prótesis y entró con cuidado, recostó su cabeza en la orilla, se relajó y su cuerpo empezó a descender poco a poco sin darse cuenta.

Cuanto quisiera que el mundo se detenga un momento, poder sonreír y que no duela adentro.

¿Cuándo dejará de doler?

Su cuerpo se había sumergido y una opresión mayor a la que ya sentía se hizo presente, salió respirando pesadamente y con gruesas lágrimas rodando por sus mejillas, su pecho se cerró y Marlowe, una vez más, cayó.

Su mano se dirigió a su pecho con la vana intención de alejar ese dolor, de alejar ese fuego que cada día la consumía y que pronto solo quedarían cenizas de un alma sin vida.

Porque eso era May, alguien vacía, con un dolor inexplicable en el pecho y un rostro con una máscara que al estar sola se quebraba dejando ver un rostro sin nada.

¡No eres nadie aquí!, ¡¿por qué no te largas?!

Recuerdos.

Eres una carga.

Me tienes harta

Oh, ¿ya habías llegado?.

Lárgate

¿En serio crees que le importas a alguien?, mejor desaparece.

No sé porqué te traje al mundo

¿Es tan difícil ser como tus hermanas?

Hazme el favor de desaparecer.

Gracias por arruinar mi vida.

¿Un 8? sabía que no servías para nada

Mamá, necesito zapatos.

No tengo dinero para eso, tú hermana nesecita un nuevo par de aretes.

Fenómeno

Me das asco

¿Te puedes quedar en el auto?, me da vergüenza que sepan que eres mi hermana.

¿Ella?, a ella no la conozco, vámonos.

Se ahogó en sus recuerdos.

¿Marlowe?

Ella era un recuerdo, un vacío.

Detrás de CámarasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora