•Capítulo Veinte•

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Los chicos tenían una sorpresa para Marlowe; últimamente la veían decaída y desanimada, por eso, planearon hacer algo que habían echo cuando empezaron a trabajar con ella.

—¡Señora!— Leo la llamó sabiendo que esa era la manera más rápida de hacer que bajara.

Ella salió de su cuarto dispuesta a discutir por como la llamaron y se encontró con cinco gigantes hombres en traje y con la cara totalmente afeitada.

Gritó emocionada— ¡¿De nuevo, de nuevo?!

Ellos asintieron intentando mantejer la postura y ella corrió en busca de su kit de maquillaje.

Los sentó en el mueble y las brochas, labiales, pestañas y sombras hicieron magia en sus rostros, si, ese era el regalo, ser sus modelos.

Tenían un gran lazo que nadie veía, pero que si existía. No solo eran guardias, eran su familia, que la cuidaban y la acompañaron en los peores momentos.

Detrás de CámarasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora