•Capítulo Diesiseis•

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La casa irradiaba felicidad, una que solo sentía Marlowe y su hermano.

El chico, Bastian, llevaba una semana en el ático, comía todo el día y ensuciaba la casa a cada minuto, las empleadas que solo iban una vez a la semana y ya porque era obligatorio, iban todos los días.

Los guardias no lo soportaban, pero como ya era público que el era hermano de ella tenían que cuidarlo.

***

El ascensor llegó a su piso y escuchó agetreo en el ático. Entró con Adam y Leo detrás.

—¿Qué pasa?— preguntó viendo a la mitad de guardias de turno en la gran sala.

—Hermanita...— Bastian la abrazó y Leo se lo quitó de encima.— Estos hombres me están inculpando de robarte.

Ella los miró sorprendida y los hombres bajaron la cabeza en contra de su propia voluntad.

—Lo encontramos revisando cada cajón señora, entrando regalos de sus fans en una mochila.— un jóven guardia habló.

—Es mentira, hermanita— el chico se le acercó y Adam lo alejó.—Miente, sabes que...

—Señora—uno de ellos se acercó, ella lo miró aún confundida—. Vea las cámaras, ahí está todo.

Habían cámaras ultra pequeñas camufladas en la sala, cocina, lobby, y demás habitaciones, exceptuando la de ella y los baños.

—¿C-cámaras?— tartamudeó el hermano.—¿No confías en mí, hermanita?

—A las cámaras— Adam la llevó al centro de control y buscaron la hora exacta, se veían claramente a Bastian buscando por toda la casa y entrando cosas en una mochila

Detrás de CámarasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora