•Capítulo Cinco•

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Era hora de volver al trabajo.

Ese día no era el mejor y a pasar de que en el anterior sonrió como nunca, después de esa puerta todo cambiaba y un vacío se impregnaba en su pecho, era automático.

Era un día apagado, las nubes lloraban y la acera se tragaba sus lágrimas. Se vistió con un vestido largo hasta el suelo, unas botas negras y su bolso.

Con uno de sus guardias sosteniendo un paraguas sobre su cabeza salió a enfrentarse a las cámaras.

Sonríe Marlowe, vamos, solo unos minutos.

Al ya estar en el auto subió la plancha que la dividía de ella y el conductor. Rápidamente sacó su maquillaje para corregir el desastre en su rostro a causa de las lágrimas que habían empezado a salir.

—¿Todo bien, señora?— el conductor preguntó, era su trabajo informar si algo iba mal.

—Si, estoy bien— contestó borrando los últimos rastros de lágrimas de sus mejillas.— Todo está bien.

Detrás de CámarasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora