•Capítulo Cincuenta•

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Llegaron al piso.

—Wou—Amanda admiró todo y miró con orgullo a su hija— Haz logrado mucho, estoy...— Marlowe la interrumpió.

—No se le ocurra decir esa palabra— Adam y Leo seguían detrás de ella.

—Pero es la verdad, estoy muy orgullosa de ti y...

—¡Cállese!—le gritó— No hable más, ya es tarde, la chef le dará algo y le enseñará su habitación, mañana a primera hora se va.

—¿Dejarás de hablarme tan formal?

La ignoró— Ya dije lo que pasará. Buenas noches.

Subió a su cuarto y cerró la puerta con fuerza, su teléfono sonó con un mensaje de Kelia, antes de llegar al ático la habían dejado en su apartamento.

¿Necesita algo?

Las palabras tenían un doble significado.

No, gracias Kelia, descansa, nos vemos mañana para la reunión.

Kelia suspiró, aún necesitando ayuda no lo diría.

Se colocó su pijama y aún sin quitarse la prótesis, porque el sueño no le llegaba, se puso sus audífonos y siguió viendo su serie interminable en la tablet.

***

Estaba tan metida en la serie que no sintió ni escuchó cuando entraron a su habitación, no hasta que le halaron el pelo y alguien la tumbó con fuerza al piso.

Detrás de CámarasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora