•Capítulo Cuarenta y Nueve•

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Llegaron al hospital y un guardia ayudó a la señora, la quisieron atender en emergencias solo por quien iba detrás de ella, Marlowe dijo que podía esperar.

Atendieron a todas las personas que estaban antes de ellos, los cuales eran muchos y ya después de un largo rato la atendieron. No tenía nada grave, ya que el golpe apenas fué un roce, le recetaron varios medicamentos que Marlowe pagó al ser la "culpable" y salió del hospital.

La señora se le acercó aprovechando las firmas rápida de autógrafos que estaba haciendo.

—¿Podemos hablar?— le preguntó con Adam de por medio.

—No tengo nada que hablar con usted— Dijo sin mirarla y sosteniendo la mirada de "no te dejaré sola" que Kelia le daba desde el auto.

—Por favor, solo unos minutos.

—No.

—Tengo cáncer.

—¿Y eso en que me afecta a mí?— la encaró.

La señora alzó sus ojos sorprendida— Soy tu madre.

—Si, claro—rió sarcástica— Puedes irte, suficiente tuve con tu pantalla de lastimada.

Amanda, la madre de Marlowe, bajó la cabeza— Solo quería pasar tiempo con mi hija, no me queda mucho.

—Así que decidiste tirarte en medio de la calle para pasar tiempo conmigo— dijo apunto de reír.

—Solo te pido una noche, me iré al otro día, te extraño y estoy muy enferma, solo quiero pasar tiempo contigo.— la señora se le acercó y bajó la cabeza arrepentida y dolida por el rechazo de su hija.

Marlowe sabía que cámaras estaban fotografiando, siempre la seguían.

—Bien.

Detrás de CámarasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora