•Capítulo Veinticuatro•

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Kelia la había llamado— Señora, en la sala de registro se dejó un sobre marrón, necesita venir a la empresa a verificarlo

Marlowe suspiró. ¿Dejaría su vida de dar tantas vueltas?

Llegó y recibió el sobre marrón, subió a su oficina y ya sentada lo abrió, en una carta hecha digitalmente se podía leer:

«Escapaste cariño, triunfaste y ahora vomitas dinero, que malagradecida eres, te di mi amor y valor pero cuando tienes dinero eso vale una mierda, ¿verdad?.

Ahora lo entiendo, ya te amas, ya no te importan las palabras y ya nada te afecta, Marlowe la todopoderosa, falsa hipócrita, maldito fenómeno, tu apodo ¿no?, ¿Lo recuerdas?, Ay, cuanto lo extrañé.

Cariño, pagarás haberme dejado, haberme dicho: me voy, no me busques, ya no eres nada para mí y no te necesito.

Nos veremos pronto.

MM.»

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