•Capítulo Cuarenta•

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Kelia se quedó en silencio, no sabía como contestar a tales palabras.

—Retírate— Ordenó su jefa volteándose al tocador. Ella suspiró pensado que de verdad Marlowe valía mucho, que era especial.— Te di una orden.

Kelia se paró con dirección a la puerta pero se detuvo abruptamente.

—No.— dijo.

—¿No?— preguntó confusa Marlowe.

—Me niego a aceptar que usted piense eso sobre usted. — dijo y se le acercó con paso decidido—No soy nadie para decir esto pero ya es hora de que vaya sabiendo la verdad. Señora, usted es una de las personas más increíbles que he tenido el honor de conocer. Es maravillosa en todos los aspectos, por dentro, por fuera, por todo. Agradezco cada día la oportunidad de trabajar a su lado y lo presumo con orgullo, no por su nombre, si no por usted, por quién es como persona fuera del trabajo.

Marlowe se quedó estática viendola salir de la habitación después de decirle todo eso.

Puedes salvar una vida inconscientemente.

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