El diario de Ilse

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- - 2 meses después - -

La chica del pelo blanco llamó a la puerta del despacho de su superior y seguidamente la abrió, con una expresión radiante, una sonrisa tranquila, uniformada de los pies a la cabeza y el pelo recogido en una coleta alta. Levi se encontró de inmediato con sus preciosos ojos celestes y no pudo evitar sonreír.

- Buenos días. - Dijo ella, y el pelinegro se puso en pie para acercarse a su subordinada. - Erwin ha dicho que saldremos en una hora.

- Entonces hay tiempo. - Respondió atrayéndola hacia su cuerpo por la cintura, fijando la vista a sus labios rosados.

- Pídemelo por favor. - La chica enterró sus dedos en la cabellera oscura de su superior, sonriéndole juguetona, perdidamente enamorada.

- Por favor, Clark. Bésame.

Ella acarició suavemente su rostro y pegó sus labios a los de él con delicadeza. Fue un beso largo, tranquilo, donde sus lenguas apenas se encontraron y sus bocas se movían lentamente. Y cuando volvieron a separarse sonrieron como si acabaran de quedar hechizados, porqué esos eran sus favoritos; los besos cargados de amor.

- Te quiero. - Levi le dio un beso en la frente y entrelazó sus dedos con los de ella.

- Te quiero. - Respondió ella mirándolo a los ojos, sonriente, cautivada.

- No te emociones allí fuera; a veces eres muy impulsiva.

- ¿Tienes miedo, capitán? - Dijo desafiante, con picardía en sus palabras, acercándose nuevamente a sus labios.

- ¿De perderte? Todos los días. - Susurró contra su boca.

- Con que el hombre más fuerte de la humanidad también tiene miedo...

- Tsk, no me mires así. No podré controlarme.

- Pues no te controles.

No se lo pensó dos veces. Calló esa boca que lo volvía loco con la suya, jugueteando con su lengua, obligándola a respirar contra él, volviéndola adicta a su saliva, creándole la necesidad de buscar sus labios de nuevo.

- Si Erwin ha dicho que saldremos en una hora, después de prepararlo todo podremos seguir con esto. - Depositó un último beso a los labios de su subordinada.

- Tienes razón. - Se lamió el labio inferior, echando de menos los de su superior. - Primero, lo primero.

Salieron juntos de la oficina y se dirigieron a los establos para preparar sus caballos, equiparse con el equipo de maniobras y verificar que todo estaba listo para la expedición. A pesar de las incontables veces que Hanji había solicitado la aprobación para llevar a cabo la captura de un titán, el comandante declaró que el propósito de la expedición sería explorar el ala este de las afueras del muro María y establecer un campamento de una noche.

Erwin entró a los establos y se aproximó a la pareja de soldados. Cuando vio el brazo de Levi rodeando la cintura de _____, sonrió invadido por los recuerdos. Estaba orgulloso de ella, de su sentido de la justicia (aunque rebelde ante los ojos de la propia legalidad), y de su lealtad incondicional a su corazón. Levi podía protegerla mejor que nadie, y estaba seguro de que cuidaría bien de ella.

Para él, Clark era una hija que no recordaba a su padre, y si ella había decidido encarar la Ley, la apoyaría. De hecho, desde que formalizaron su relación, la Legión entera juró mantener la boca cerrada ante las autoridades para dar a entender que estaban de su parte. Algunos hombres a regañadientes y varias mujeres con indignación, pero lo prometieron.
Nunca esperaron la aceptación de la gente, pero ninguno de los dos podía negar que eso facilitaba mucho las cosas.

OMEGA (Levi x Lectora)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora