Los nudillos de Clark golpearon la puerta de madera con tres toques secos. Al otro lado, una voz grave respondió con calma.
- Adelante.
Clark empujó la puerta, con su brillo característico en el azul de su mirada y una sonrisa suave en el rostro. Aún tenía las mejillas encendidas debido al esfuerzo realizado en el entrenamiento de escuadrón, y las gotas de sudor, tibias y persistentes, resbalaban por las sienes y la frente, dibujando senderos brillantes que se perdían entre los mechones de su flequillo empapado. Pese a ello, seguía estando preciosa.
El despacho del comandante de la Legión del Reconocimiento olía a cuero, madera envejecida y café. El escritorio de roble, pulcro hasta el más mínimo detalle, presidía la sala con la solemnidad de un altar. Y justo allí sentado estaba él, Erwin Smith, sonriendo, feliz de verla.
Clark realizó el saludo reglamentario con firmeza, mostrando respeto y admiración por el hombre que tenía delante, pero el comandante gesticuló con la mano para que dejara las formalidades de lado y se apresurara a pasar dentro.
Cerró la puerta y tomó asiento.
- Gracias por venir a verme.
- Haces una cara horrible. Deberías tratar de dormir un poco más; las ojeras no te sientan nada bien.
- Supongo que tienes razón. - Liberó una risa enérgica. - Antes era Levi Ackerman el que se paseaba por los pasillos de la Legión con unas ojeras espantosas, y desde que estás tú por aquí el de las ojeras espantosas soy yo.
- ¿Y eso es bueno o es malo?
- Levi está durmiendo mucho mejor y eso también hace que mejoren sus órdenes y sus obligaciones como capitán. Por supuesto que es algo bueno que esté durmiendo más y mejor.
- No me refería a eso, Erwin.
El comandante de las tropas del Reconocimiento suspiró frente la mirada suplicante de aquella chica, que ahora sonreía más bien afligida y preocupada. Clark aprendía deprisa a leer a la gente, y cada día era un soldado más perspicaz.
Podía engañar al resto de regimientos, a sus compañeros más cercanos, a la humanidad entera, a sí mismo. Y, sin embargo, no era capaz de mentirle a ella. No del todo.
- Ya sabes que siempre hay mucho trabajo por hacer, mi único problema es que se me está acumulando. Pronto podré descansar, no te preocupes. - La chica arqueó una ceja.
- Mientes fatal.
- Quizás el problema es que, después de todo, me conoces bastante mejor de lo que pensaba. ¿Has recordado algo más?
- ¿Estás intentando desviar la conversación?
- Y tú, ______ Clark, ¿estás evadiendo mi pregunta?
- ¿Quién evade la pregunta de quién?
Erwin levantó las manos en señal de derrota, sonriente.
- Está bien, Clark, tu ganas. Eres más terca que una roca.
- ¿Hubieras preferido a una florecilla que a la mínima se doblara con el viento?
El hombre negó con la cabeza. Era perfecta tal y como era.
La única cosa que verdaderamente hubiera preferido era que, años atrás, nadie hubiera entrado en su propiedad y hubiera destruido su familia. Hubiera preferido contraer matrimonio con Kiera, ejercer de padre, enseñarle a Clark todo lo que sabía y más, introducirla en la Legión como su hija y futura comandante de las Tropas del Reconocimiento. Hubiera preferido una vida sin fantasmas del pasado, memorias malditas que ahora lo perseguían noche tras noche, acechándolo en cada una de sus pesadillas.
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OMEGA (Levi x Lectora)
FanfictionClark. ____ Clark. Eso y que alguien quería matarme era todo lo que recordaba. ¿Mi pasado? Un misterio. ¿Creéis en los milagros? Yo no, sinceramente. Pero amar y ser amada sin que importara nuestro tipo de sangre fue lo más parecido a un milagro que...
