Élite

243 17 5
                                        

- ¿Cuál es el plan, Schultz? - Preguntó Auruo, empleando un tono burlón. El soldado no respondió. - Si no te ves capaz de liderarnos, yo mismo puedo tomar las riendas de la capitanía.

- La idea es ganar. - Respondió Petra, seria, sin apartar la mirada del frente, vigilando en todo momento de no disminuir la velocidad, marcada por Gunther.

- Tch, conmigo al frente no existe otra opción que no sea ganar. Os estoy proponiendo la victoria, ¿qué más queréis?

- Que dejes de hablar aunque solo sea un minuto. ¿Te ves capaz o alimentar tu propio ego es más importante? - El soldado miró a su compañera de reojo y suspiró.

- Por tí sería capaz de hacer cualquier cosa imposible, hasta darte la razón.

- Auruo Bossard, vete a la mierda.

Erd liberó una fuerte carcajada y miró a Gunther, que mantenía el silencio intacto mientras trataba de poner orden en su cabeza. Se compadeció de él y del gigantesco marrón que le había caído encima, porque ahora mismo parecía, más bien, el director de un número de circo en lugar de representar al líder de un escuadrón militar.

- Schultz, espero que tengas ganas de hacer muchas, muchas, muchísimas abdominales, porque a este ritmo vamos a perder sin darnos cuenta. Ni siquiera la sanción disciplinaria del capitán nos aplastará tanto como la derrota que nos estamos buscando casi a propósito.

- Gracias por los ánimos. - Resopló.

- Solo digo que deberíamos empezar a movernos con algo de sentido, nada más. Ahora mismo parecemos pollos sin cabeza.

- Ya lo sé, estoy intentando concentrarme.

- ¿Necesitas ayuda?

- Lo que necesito es que mi equipo colabore un poco y se deje de gilipolleces. No nos hace falta que el capitán y _____ nos den una paliza para humillarnos; nosotros mismos nos estamos poniendo en evidencia ante Eren. Estoy siendo un líder patético y vosotros unos compañeros pésimos de escuadrón.

Erd Gin le sonrió con empatía, porque sabía que Gunther estaba bloqueado. Tenía potencial para ser un buen capitán, pero algunas habilidades indispensables que él, sin duda, poseía de manera innata, flaqueaban sobretodo en situaciones de tensión y estrés, y eso su amigo y compañero de toda una vida lo sabía mejor que el propio Gunther.

Ahí entraba él.
Siempre había sido así.

Erd era el mediador del escuadrón de operaciones especiales de la Legión del Reconocimiento. Ese era su papel en el equipo.

- Jaeger. - Erd utilizó un tono sereno para dirigirse al recién llegado. - ¿Crees que somos unos ridículos? ¿Te sientes avergonzado? ¿Ofendido? ¿Tal vez decepcionado con nosotros?

- ¿Qué? ¡No! En absoluto. Para nada. - Negó repetidas veces con la cabeza. - No es fácil ser líder de un escuadrón que no es capaz de guardar silencio durante un minuto completo.

- Ahí lo tienes, Schultz.

Las miradas de Petra y Auruo se clavaron en el soldado de ojos verdes, amenazantes.

- Tch, ¿a caso quieres morir, Eren?

- No, Auruo. El chico tiene razón. - Gunther liberó un largo suspiro y sonrió de lado. - A veces sois muy pesados, pero me habéis dado una idea. No es una estrategia muy sólida, pero creo que servirá. Además, estoy seguro de que una de las reglas del juego que no nos ha explicado el capitán es precisamente esta.

- ¿Que nuestra estrategia sea peor que una mierda?

- Exacto. El punto más importante es tener una idea sobre la que empezar a trabajar. No importa que sea absurda, sino que funcione.

OMEGA (Levi x Lectora)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora