Hoy me siento feliz. Logré terminar dos capítulos de este fanfic (está en hiatus desde el 33) y pronto podré publicarlos, por lo que espero este año si pueda acabar la historia. Asímismo, estaré publicando en Wattpad algunas otras historias (en su mayoría oneshots) que tengo en fanfiction.
Esta semana fue mi cumpleaños, así que dejaré un capítulo doble, pero... bueno, ya saben, estamos a 7 más del hiatus.
Nota: Itálica... bueno, ya saben.
Tomorrow
-No veo finalidad alguna en comenzar una discusión- dijo por fin el joven detective- ignoraré que hayas sido tan poco cuidadosa como para revelar mi ubicación a una persona no deseada
Ryuuzaki se giró y comenzó a arrastrar los pies hacia el baño del otro lado de la casa, seguido de Matsuda, quien no pudo evitar pensar que en últimos meses Ryuuzaki se había vuelto más que flexible. Namikawa no hizo más que contener una risa de burla por el hecho de haber presenciado lo que para él era un "caso de celos injustificados", pero que para Ryuuzaki era completamente razonable. Después de todo el ejecutivo había despertado, indirectamente, sentimientos no muy agradables.
-Misa lamenta mucho esto- se disculpó junto con una reverencia. Reiji sólo sonrió, peinó su cabello detrás de la oreja y se sentó en un sofá a pierna cruzada -
-¿Siempre es así?
-¡Si te contara!... Hay veces en los que realmente no lo entiendo. De hecho ha estado muy cambiante desde que fue por Misa al aeropuerto de Londres, ¡pero eso le encanta a Misa!, a pesar de que él no suele decirme cosas lindas y así, hay algo que realmente me hace sentir querida... No sé cómo decirlo....
-Lo entiendo... a veces no hace falta decir algo para que exista...
Misa guardó silencio al escuchar el ruido de unos tacones aproximarse. Su mirada se enfocó en el pasillo y siguió con ella al pelinegro que cargaba a la gemela mayor envuelta en una toalla que usaba para secar su cabello y la piel que dejaba ver un mameluco de conejo, mientras intentaba controlar las manos traviesas que querían golpearlo. Él sonrió y siguió con su camino dirección a la habitación de la pareja con la finalidad de cambiarle la ropa.
El segundo en aparecer fue Ryuuzaki, caminando con total calma con una mano en su bolsillo y la otra sosteniendo por la espalda el mameluco de panda mojado del niño menor que no paraba de reír al sentir que estaba volando.
Ella arqueó una ceja.
-Al parecer, tus hijos sienten una anormal atracción a ducharse con el agua del inodoro.
Ella sonrió mientras lo veía alejarse.
-Sin embargo...-retomó la rubia- alguna vez me gustaría que de la nada me regalara algo o me dijera un "te amo" sincero.
Ryuuzaki detuvo su marcha y desvió la mirada de su destino. Llevó sus dedos a su oreja derecha y de ella sacó un audífono inalámbrico que le había servido para escuchar la plática. El espionaje nunca había sido problema para él y no sentía culpa alguna al momento de hacerlo, tanto así, que había modificado teléfonos y celulares para que, al llamar desde su móvil, el otro se respondiera solo, sin hacer ruido y de esa forma poder escuchar las conversaciones ajenas sin necesidad de micrófonos o cámaras... Sin embargo ahora sentía una pequeña molestia que no perturbaba su expresión.
-Él es algo extravagante...
-Sí...
-Creo que si quiero ser tu amigo, debo acostumbrarme a que tu esposo nunca me acepte... ¿Podríamos vernos alguna otra vez? Te invito a comer, puedes llevar a tu esposo, para que no piense nada extraño.
