Capítulo 3

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Perdón por faltas ortográficas.

Pov Clyde.

Miro a Emily detenidamente, por un breve momento no se que hacer, solo miro sus ojos llenos de miedo.

Parece estar en un estado de shock. Fue demasido la bomba que le solté. Quisiera no haberlo hecho. Pero era necesario, muy necesario. Pero al parecer no la va a matar Doyle, la voy a matar yo con mis noticias.

Río secamente.

Que estupidez la mia.

Los minutos pasan y empiezo a preocuparme ya por ella, su respiración está descontrolado y está temblando en una oficina qué no está fría. Prefiero la ira de hace un momento que esto.

—Emily—la llamo suave.

—Emily —le vuelvo a decir.

—Emily —la llamo por tercera vez. Esta vez sí reacciona. La veo empezar a respirar con normalidad y recuperar un poco de color. Aunque sigue demasiado pálida, espero que con los minutos se le pase. Si no a esta mujer toca llevarla a un médico. Espero un segundo, para darle tiempo que empiece a vocalizar palabras.

Cualquiera en su lugar reaccionaria así. Fue mucho lo que soporto de ese hombre.

Después de la larga espera, Emily al fin recobra sus cinco sentidos, por suerte, ya que sería difícil explicarle a sus amigos como la deje sin habla sin revelar detalles clasificados.

—Estoy jodida, muy jodida Clyde.—me dice desesperada.

—Sabes, a veces pienso que estoy más salada qué el mar.—despotrica rascándose la cara.

Me acerco a ella y toco su espalda trazando círculos, leí por ahí que eso tranquila a las personas. Y Emily necesita tranquilizarse.

No soy la mejor persona del mundo tranquilizando gente. De hecho lo hago fatal, pero por Emily lo intento.

Me hace señas para que me siente a su lado. Hago lo que me dice. Sujeta mi mano con las suyas y la siento temblar. Sé que Doyle le ha hecho daños y que su recuerdo la atormenta. Pero jamás creí que llegaría un día en el que vería a Emily tan vulnerable. Ni siquiera creí que existiera ese nivel en ella.

Siempre ha sido fuerte.

Valiente.

Resiliente.

Ella es quien salva, no quien lo necesita.

— Clyde ¿Cómo le hizo ese hombre  para escapar? Se supone que estaba en un lugar donde ni sus huesos saldrían. —Me pregunta con vos débil, no es difícil para mí notar el miedo en esa pregunta.

—Aún no lo sabemos cariño. Cuando lo descubra, serás la primera en ser notificada de ello. La CIA y la Interpol y todas las agencias europeas y no europeas lo buscan Emily, haré de todo lo que este a mi alcance para dar con él, e impedir que te lastime. —le digo y sus ojos vidriosos me ven.

—¿Crees que él ya esté en la ciudad?—me cuestiona.

—Doyle tiene muchos recursos, lo más probable es que él ya esté aquí. —le digo con sinceridad, ella no necesita mentiras piadosas. Necesita la abrumadora verdad.

Sus brazos me envuelven y hago lo mismo, su cercanía es tan reconfortante. En esta vida solitaria, sé que ella está  dispuesta a montar el rayo por mí y así mismo  yo por ella.

Nos aferramos uno al otro, como si nuestras vidas dependiera de ello. De hecho lo hacen.

Nuestro abrazo se ve interrumpido por la voz de un hombre afuera de la oficina.

Y si mi intuición no falla, se que tendré problemas por estar abrazando a esta mujer.

NO SOY TUYA Donde viven las historias. Descúbrelo ahora