Intriga (2)

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  La gente en el interior del recinto comenzó a aplaudir, mientras la dama del instrumento de cuerdas sonreía, acomodó su sombrerillo al darle las gracias a su público, para luego observar la barra del tabernero, en busca de la bella mujer que había pedido la historia, pero su expresión se llenó de confusión al notar que solo había dos hombres aplaudiendo, sintiendo su orgullo herido.

  --¿Feliz? --Preguntó con un tono poco amable.

  --Ni un poco --Dijo--, pero no he venido a divertirme, así que, joven misterioso ¿Me haría el honor de seguirme? --Se levantó, observando con complejidad al individuo de la capucha.

Herz exhaló, no estaba muy a gusto con la compañía de Irtar y, menos después de haber sufrido la emboscada de su próxima Kreeda, pero al entender que era en beneficio del reino, dejó sus emociones de lado, asintiendo. <<El Adivino>> sonrió, haciendo un movimiento rápido con su mano, que provocó la fractura de la cúpula insonora que los rodeaba, para acontinuación caminar hacía a la escalinata de madera que tenía como destino el piso superior del edificio. El tabernero le lanzó una mirada de muchos significados, para después continuar con su tarea de limpiar los vasos de madera con un trapo de orígenes desconocidos.

Herz siguió al delgado hombre al piso superior, observando con detenimiento cada detalle del lugar, percibiendo que al enfocarse en una de las perillas, su brazalete de detección mágica vibraba, entendiendo que ese lugar era su destino y, no se equivocó, pues momentos después llegaron ante la puerta de madera, común como las otras, pero con la particularidad de que ni un gigante podría abrirla por la fuerza.

  --Es lo que intuyes, pero es más complejo de lo que piensas. --Dijo con una mirada tranquila. Giró la perilla, empujando la puerta sin esfuerzo.

El segundo príncipe frunció el ceño ¿Saber lo que pensaba? Que osado estaba siendo, pensó, pero no discutió, conocía las facultades del individuo y, aunque a veces le disgustaba, no estaba dispuesto a hacerlo su enemigo, pues ese hombre no solo controlaba las vidas de cientos de aventureros poderosos, sino que también poseía otros títulos de los que la gente común nunca se imaginaría.

  --No me malinterprete, segundo príncipe --Volteó para observarlo, cubriendo con su cuerpo la entrada y, haciéndole imposible al hombre de capucha lograr vislumbrar con claridad el interior de la habitación--, mi familia ha servido al rey desde las sombras desde la época antigua, por lo que permitirle estar aquí sin el título adecuado, no significa que lo apoye para la toma del trono, es solo porque...

  --Necesitas mi ayuda.

Irtar asintió, sintiéndose satisfecho por hablar con alguien que comprendía rápido. El segundo príncipe entendía que había secretos de los que ni él estaba enterado, sintiendo ligera expectación por conocer lo que el administrador estaba por revelarle.

  --Adelante. --Dijo sin emoción.

Herz se adentró, perdiendo el aliento al observar el interior del lugar, no porque fuera exactamente hermoso, ni deslumbrante, era más bien por lo misterioso e imponente. La sala solo estaba decorada con algunas marcas pintadas en las paredes, así como de seis puertas repartidas en cada rincón de la sala, sin contar por la que había entrado, acompañadas de antorchas mágicas que iluminaban tenuemente el interior. En medio, se encontraba una mesa redonda, con cinco individuos encapuchados y de presencias asfixiantes sentados en su contorno. Cada uno de ellos guardó silencio al percatarse de la presencia del joven hombre, mirándole sin emoción.

Irtar cerró la puerta, acercándose al segundo príncipe.

  --Toma asiento. --Más que una sugerencia, fue una orden.

El hijo de Dios Vol. IIIHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora