—Tú dime dos y yo te digo dos. —Madisson se acomoda en el piso y me río negando.
—No hay dos, hay tres.
—Ya, dímelas.
—Bueno, comencemos diciendo que es atento, te escucha y huele súper bien.
—Ya está, es perfecto. —aplaude. Suelto una carcajada.— Me gusta escucharte reír, bruja tonta. Volviste a la vida.
—Volví a la vida. —asiento.— Es solo cuestión de tiempo, siempre lo ha sido.
—Te amo, bonita. —pellizca mi mejilla.— Ahora voy yo.
—Anda.
—No necesito ni cuatro, ni tres, ni dos, necesito una. —levanta su dedo.— Y es... ¡Es Paxton!
Vuelvo a reír a carcajadas, ella se ríe abrazándome y tengo que negar.
Estábamos sentadas en el piso del set de grabación esperando que los chicos lleguen a grabar videos promocionales. Mientras tanto, jugábamos a darnos razones para estar con los chicos que nos gustan.
Y ya sé que suena patético y muy de niñas pero necesitaba distraer mi mente y hablar con Madisson siempre ayuda.
Además de que es divertido darle a mi mejor amiga razones para que esté con el guapo de Agustín.
—Paxton te hace bien, nada más mírate. —insiste.— Si, fueron ex novios y todo el rollo pero, hey, terminaron porque fueron maduros y tú tuviste el valor de admitir que te gustaba alguien más, un hijo de puta por cierto, y bueno, creo que las segundas oportunidades nunca están demás.
Ladeo el rostro pensando en Paxton, ese hombre es un amor. Le amo, sin duda le amo.
Pero he ahí el problema. Le amo como ese amigo y hermano que está siempre para mí.
Le amé como algo más en su momento, pero solo tenía diecinueve años, en definitiva no sabía lo que era un verdadero amor en un momento como ese.
Y ahora que terminé con Erick y estoy soltera, no sé lo que la vida nos depare a ambos.
No sé si estamos destinados a estar juntos o no.
Dejo de pensar en eso cuando veo a todo el mundo entrar. Me pongo de pie y acomodo mi diadema antes de caminar hacia ellos.
Veo a Madisson correr hacia Agustín y tengo que negar riendo mientras Mía entra corriendo. Se acerca a mí mientras el resto se detiene esperando indicaciones.
—Es absolutamente todo. Te prometo que no voy a tardar. —me dice y yo me río abrazándole. Que tierna es.
—Tarda lo que quieras, Mía. Lucha por tus sueños, esos que te hagan feliz. —me alejo tomando la carpeta que me ofrece.— Gracias.
Ella me sonríe, da media vuelta y no puedo evitar el reírme al ver la amenazante mirada que le lanza a Ruggero antes de alejarse prácticamente corriendo.
Me incorporo mirando sería a mis acompañantes.
—Hoy es sábado y tuvieron básicamente toda la semana libre así que no me importa si están cansados o tienen cosas que hacer, de aquí no nos vamos hasta terminar de grabar. ¿Estamos?
—¿Vamos a comer al menos? —pregunta Sarah.— ¿Iremos al baño libremente o tenemos que levantar la manito para pedir permiso?
Sonrío.
—Ibas a poder ir libremente pero ahora, con mucho gusto vas a levantar tu manito. —en automático borro mi sonrisa para mirarles a todos.— Hombres, tienen media hora para alistarse, comenzaremos con ustedes. Mujeres, una hora. A la de ya.
ESTÁS LEYENDO
Sweet Paradise.
Hayran KurguSé que sí estoy contigo, mis enemigos se multiplicarían. Pero eres mi más excitante capricho. Mi dulce paraíso.
