Miya four

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Esto vendría siendo lo último, terminando esta pequeña historia interconectada.

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—¡Hey! ¡Iizuna!— llamó Suna a su compañero, el rubio lo mira curioso— Oye, ¿has visto a Osamu? El idiota se me perdió— preguntó mirando a su alrededor.

—Creo que lo vi con el capitán, saliendo del camarote de él— Rintarou miró confundido a su compañero, ¿Osamu cerca del capitán? Se cagaría encima antes de poder siquiera acercarse.

—Mentiroso, a Osamu... ¡OYE IDIOTA!— su mirada chocó con la espalda de Osamu, este de dio vuelta al escuchar a su pareja y sonrió— Igual, gracias de todas formas, Iizuna— se despidió, yendo donde su pareja y dándole un suave golpe en la cabeza— No te me vuelvas a perder así.

—Perdón perdón, me había mareado, así que fui a la bodega a calmarme un poco— Suna lo miró confundido.

—Iizuna dijo que te vio con el capitán...— Osamu soltó una risa, Dios, ¿en serio su novio creyó eso?

—Suna, tú sabes que ni en chiste me acercó a él.

—Sí...— musitó mirando fijamente a Osamu, no había rastro de mentira, no había una acción que mostrase que Osamu mentía; era la verdad, Iizuna se equivocó, eso era... pero no era primera vez que escuchaba que su novio estaba cerca del capitán.

*

—Tú, ¿has visto a Atsumu?— consultó Sakusa Kiyoomi a una persona que se hallaba en la cocina, este chico asintió a lo preguntado por su capitán.

—Sí señor, según recuerdo, lo vi hace unos momentos en la bodega— Kiyoomi alzó una ceja, Atsumu no iba a las bodegas, no iba a los camarotes de los tripulantes, él siempre se paseaba cerca del timón, por la cocina o fuera de su camarote.

—¡Omi!— escuchó que entraba a la cocina su amado, giró a verlo y sonrió— Akaashi me dejó usar el timón un tiempo, es difícil dirigirlo.

—Pero me dijeron que estabas en la bodega— respondió, Atsumu besó la mejilla del de rulos y negó.

—No me gusta la bodega, debe ser escalofriante— fingió temblar al pronunciar lo último, haciendo que una sonrisa se pose en Sakusa, cómo amaba a ese chico.

*

Estaban admirando el mar, Suna contaba chistes mientras que Osamu reía, ambos llevaban en sus cabezas un sombrero, debido a que cierto aire frío corría; Osamu mantenía los ojos cerrados, a causa de la risa que le provocaban los chistes de su novio, pero sintió algo en su hombro que hizo que se detuviese.

—Atsumu, aquí...— Osamu abrió los ojos y vio al capitán frente a él, Suna se tensó al escuchar la voz de este, él solo había estado cerca del primer oficial, mas, nunca del capitán. Sakusa miraba a esa persona, había un parecido con su persona especial, pero algo era diferente, un toque, un brillo, podía parecerse a su Atsumu, sin embargo, no era él, eso claro estaba.

—¿Disculpa? ¿Qué dijiste?— preguntó Osamu, ese era el nombre de su hermano, tenía que comprobar si aquel denominado "capitán" había soltado el nombre de su gemelo, de su mitad que fue arrebatada hace unos meses.

—Nada... Disculpa, me confundí de persona— se excusó Sakusa, iba a devolverse, pero Osamu quería respuestas, y quiera o no, ese capitán se las iba a dar.

—Dijiste Atsumu, pronunciaste ese nombre, ¿de dónde lo conoces? ¿Sabes dónde está?— Kiyoomi se quedó en el mismo lugar, miró atentamente a ese chico; Suna sentía una tensión, ambos estaban enojados en cierta forma; su novio porque escuchó ese nombre y quería saber cómo lo conocía; y el capitán porque no sabía qué sucedía, y porque otra persona sabía el nombre de su chico.

—¡Mi capitán!— se escuchó una voz energética detrás de Kiyoomi, el corazón de Osamu se aceleró, conocía esa voz, se crió con ella, vivió con ella, se separó de ella y otra vez volvía a su vida; unos brazos se vieron en la cintura de Sakusa, luego una cabeza apoyada en el hombro de este, el chico tenía los ojos cerrados y una sonrisa había en su rostro— te dije que iría por algo de comer y que me esperes en el camarote.

—Atsumu...— murmuró Osamu, los ojos de este se abrieron con sorpresa, miró frente a él y allí estaba, frente a él estaba a quien extrañaba con el alma, por quien rezaba que estuviera a salvo, su hermano estaba allí... Y su novio era capitán del barco...

—Atacaste el velero...— susurró alejándose de Sakusa para pararse junto a su hermano y ver de frente a su pareja.

—¿Qué? Claro que no, Atsumu, hablamos de esto; que yo sea capitán de un barco no significa que yo ataqué tu velero— respondió Kiyoomi, Atsumu no le dirigió la mirada, sino que se quedó viendo a su gemelo, analizando su cara, viendo si tenía alguna herida, si estaba bien, Dios, cómo lo extrañó— Atsumu, amor...

—El capitán tiene razón, señor Atsumu, algunos nos encargamos de ir a buscar los prisioneros que mantiene el navío de Ushijima Wakatoshi, un enemigo de nuestro capitán; yo soy uno de ellos y recuerdo que cuando subimos al barco, de vuelta aquí, allí estaba Osamu, siendo uno de los rescatados— aportó Suna, Atsumu miró a su novio y asintió.

—Perdón amor...— se disculpó, Sakusa sonrió acariciando el cabello rubio de su pareja.

—Espera... Ustedes...— Osamu no pudo hablar, ya que su hermano se adelantó.

—¡Hermanito! Te presento a mi novio y mi salvador, Sakusa Kiyoomi; mi capitán, él es mi hermano, Miya Osamu, aquél de quien me separaron— interrumpió, Sakusa se inclinó, mientras que Atsumu lo abrazó con fuerza, extrañaba eso, sentir a su hermano, tenerlo cerca, poder verlo siquera; era con quien se crió, con quien creció, él era su otra mitad, era parte de él— quién pensaría que terminaríamos en el mismo navío.

—Sí...— contestó Osamu, quería llorar, pero no lo haría frente a su novio y al capitán; se separó del abrazo, acercándose a Suna para poder presentarlo— Él es Suna Rintarou, mi pareja— Atsumu se sorprendió, si bien, conocía a su hermano, pero no conocía con exactitud los gustos de este.

—Un gusto, Osamu ha hablado mucho de ti, y también a llorado— confesó el de ojos verdes, Osamu lo empujó levemente con su codo, provocando una risa en Suna.

—También te extrañé, hermanito— musitó Atsumu con una sonrisa.

—Pueden, si quieren, hablar en el camarote, hace frío aquí y no quiero que Atsumu se enferme— el rubio acarició la mejilla de su novio, asintiendo y tomando de la mano a su hermano para poder hablar tranquilamente en aquel lugar donde conoció a su persona importante.

Los días que pasaron fueron de alegría, la vida de ambos gemelos estaba más que completa; ambos, en busca del otro, conocieron a quienes cambiaron sus vidas, a quienes conquistaron sus corazones, y luego ellos nuevamente se reunían, después de meses sin verse, después de ser separados bruscamente. Ahora vivían felices en aquel barco, tal vez en distintos lados y mandos, pero estaban juntos, y eso importaba más que todo lo demás.

Cortos Haikyuu!!Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora