Despertar con una sonrisa en la cara, fue lo que hizo sentir un sueño en la realidad.
Kim había despertado primero. Tenía el cuerpo semidesnudo del dueño de aquella cama a su lado, acostado frente a él con una de sus manos cerca del rostro, se encontraban cara a cara. Sonrió levemente. Era uno de esos momentos en donde no quería levantarse ni tampoco romper el recuerdo que estaba creando en su memoria.
Despejó los mechones de su frente, depositando un beso en la misma zona. Subió las mantas por su hombro y decidió levantarse para hacer algo de comer.
Sin embargo sus planes se fueron por la borda al sentir un movimiento en la cama. Ni siquiera había alcanzado a poner un pie en el suelo cuando Wonwoo ya lo había visto con ojos somnolientos y respiración más lenta.
—Oh, despertaste.—Susurró el castaño, acercándose un poco, besando su nariz. Jeon cerró los ojos nuevamente, y sonrió por el beso.
—Buenos días.—Su voz era ronca y baja. Aprovechó la cercanía para dejar un beso en los labios del moreno.—¿A dónde ibas?
—A hacerte algo de desayunar.—Mingyu sonó natural y despreocupado.
—No es necesario aún.
—¿Por?
—Porque quiero quedarme un rato más contigo.—Asintió bostezando y estirándose como un gato. Se recostó mirando al techo y suspiró dando un vistazo hacia la ventana que estaba cerrada por una cortina que filtraba los rayos del sol.
Se levantó, abrió la cortina y volvió a recostarse. Mingyu no había cambiado de posición, aún de lado apoyando su codo en la almohada. Su vista hacia Wonwoo era magnífica.
Bañado en los rayos del sol. Pequeñas gotas de luz que se veían distintas debido a hojas de un árbol cercano que cubría un poco la luz cálida. La cama sufría de aquella iluminación, y las partículas de polvo se veían magníficas.
Kim aprovechó la vista, y como si buscara mostrar gratitud, besó nuevamente al pelinegro.
—Deberíamos levantarnos.—Asintió Jeon, abrazando al moreno, con toda la naturalidad del mundo. ¿Dónde se había ido el desafiante Wonwoo que le daba los cinco en vez de tomar su mano como cualquiera?
—Tú dijiste que querías quedarte un poco más. No te contradigas.
—Contradecirme es divertido.
Rieron bajo, y ambos miraron por la ventana. Mingyu abrazaba por detrás a Wonwoo, respirando tranquilo y acariciando el estómago del pelinegro. Ninguno de los dos dijo nada. Era una mañana hermosa. Con pájaros cantando y árboles sacudiéndose.
Wonwoo aspiró aire para pronunciar palabras; pero, fue completamente interrumpido por el timbre de la casa.
—¿Ibas a recibir visitas?—Preguntó Mingyu, retrocediendo ligeramente para conectar sus ojos con los ajenos.
—¡Mierda! Debe ser mamá. O Hansol. Tienes que esconderte.—Jeon no tuvo tiempo para nada. Saltó de la cama y comenzó a vestirse con sus prendas, buscándolas alrededor de la habitación.
Mingyu parecía confundido, pero hizo caso. Buscó sus prendas, se vistió lo más rápido posible, arregló sus cabellos completamente desordenados, y por pedido de Wonwoo, se escondió en el estudio. Podría inventar una excusa sobre el trabajo si se encontraba en un ambiente relacionado con eso.
—Sólo escóndete. ¿Quieres?
—Estoy comenzando a odiar esto del secreto de oficina. ¿Tú no?
—Será en cierta parte divertido. Tranquilo, sé manejar esto.—Jeon asintió, cerró la puerta del estudio y con la rapidez de todo el mundo, bajó las escaleras.
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Dark Red.
FanfictionSentir miedo era normal. Pero no para Wonwoo. Un ser temerario, que tomaba riesgos y aventuras sin pensarlo demasiado. Astuto, perspicaz y cuidadoso, como un zorro, pero al mismo tiempo atrevido. Hasta que conoce al intimidante hombre de traje col...
