Capitulo •5: 1/2

8.8K 740 439
                                        

"
Andrea

El día llegó, Mattheo entró como loco con mi vestido, Sofia y sus ayudantes para el maquillaje y peinado. Me duché y salí en una bata blanca, me maquillaron y me puse el vestido. Estaba mirándome al espejo cuando Samuel entró con una caja negra en la mano, caminó hacia mi y tomó mi mano.

- Diría que te ves hermosa hoy, pero mentiría. Tu eres hermosa con este vestido y con todo lo que te pongas. Aunque... falta algo...- Fruncí en ceño, abrió la caja que tenia en la mano y sacó un collar, era de flores con una rosa colgando -. Solo tu sabes lucirlo y a mi madre le encantaría verte con el.- Dijo mientras lo ponía en mi cuello.

- No puedo aceptar algo de tu madre...

- A ella le gustaría mucho ver que mi esposa lo usa en su boda, te lo aseguro.

Besó mi hombro y se fue, toqué el collar y sonreí. Mi madre entró y luego de verme, dijo que Samuel ya se había ido a la iglesia, entonces se fue.

Esperamos un rato y luego Raphael tocó mi puerta, salí y me ayudó a bajar las escaleras.
Llegamos a la iglesia y estaba totalmente sola afuera, Raphael me dejó en la entrada y entró para sentarse con los invitados.

 
La puerta se abrió y la música empezó, no pude dar ni un paso, mi madre al ver que no me movía, caminó hacia mi y me dio un audífono inalámbrico.

- Hija...- Era mi padre, sonreí y limpie una lagrima que cayó por mi mejilla.

- Papá.

- Imagina que estoy a tu lado, tomando su mano y avanzando al altar, camina.- Obedecí de manera inconsciente -. Imagina que sostengo tu mano y susurro muchas cosas a tu oído antes de entregarte a otro hombre... mira adelante, ves a Samuel, él sonríe, ¿Cierto?.- Lo miré y si sonreía.

- Si...

- Eres feliz, yo soy feliz, tu madre es feliz... es todo lo que necesitas para vivir, ahora disfruta de tu boda, te aseguro que nos veremos pronto, hija amada.- Y colgó, llegué junto a Samuel y entrelazó nuestros dedos.

- Estamos hoy reunidos en la presencia del señor, para celebrar la unión en santo matrimonio de Samuel Salvatorre y Andrea Williams. La presencia de sus seres queridos, nos confirma que Samuel y Andrea, vienen a presentarse ante el señor, unidos por un amor fuerte y sincero, el amor es paciente y muestra comprensión, el amor no tiene celos, no aparenta, no actúa con bajeza, ni busca su propio interés, no se deja llevar por la ira y no olvida lo malo, lo supera, no se alegra de lo injusto si no que goza de la verdad, perdura a pesar de todo, lo cree todo, lo espera todo y lo soporta todo, el amor nunca pasará.
Samuel, Andrea, hoy unirán sus vidas antes los ojos de Dios, nuestro señor.

Iker, el sobrino, amante de los dinosaurios, de Samuel, se acercó a nosotros con los anillos y los levantó, Samuel sonrió y agarro el mío, tomó mi mano y me miró a los ojos.

- Yo Samuel, te tomo a ti, Andrea, como esposa, para amarte y respetarte, en la salud y enfermedad, todos los días de mi vida, hasta que la muerte nos separe.

Me puso el anillo y tomé el otro que sostenía Iker, sonreí y miré a Samuel, teniendo presente las palabras de mi padre.

- Yo Andrea, te tomo a ti, Samuel, como esposo para amarte y respetarte, en la salud y enfermedad, todos los días de mi vida, hasta que la muerte nos separe.

- Si hay alguien que se oponga a esta unión, que hable ahora o calle para siempre.

- ¡Andrea!

Escuché un grito y giré, Omar estaba siendo detenido por dos guardias. Samuel miró y me puso detrás de él.

- ¡Sáquenlo de acá!

AndreaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora