23 - Si me importa.

6.2K 686 249
                                        

Kuroo Tetsurō.

– Déjelo pasar doctor – Una suave pero firme voz interrumpió mi conversación con el guardia de turno.

No me dejaban verla, no era su familiar y tampoco tenía alguna relaciona con la paciente, sin embargo, mis ganas de estar con ella y cerciorarme de que se encontraba bien incrementaban.

Me giré para ver a la mamá de Zūne, parecían meses cuando la vi por primera vez, ahora se encontraba en una silla de ruedas, su aspecto había cambiado rotundamente dejando a una mujer bastante enferma y de bastantes años.

– Las reglas son estrictas.

– Es su primo – Mintió. Volví mi vista al guardia el cual me mirada extrañado.

– Hombre ¿No notas la diferencia? Somos como dos gotas de agua.

– Omitiré el hecho de que Tarāmi no tienes familiares aparte de su padre – Informó mirando por encima de sus lentes – Aunque, asumiendo que llegas corriendo con ropa de deporte, todo desesperado y queriendo ver a mi paciente – Sonrió – Te debe gustar mucho.

Bajé la vista, increíble, seguía con mi ropa del equipo, las ganas de venir fueron tantos que incluso olvidé cambiarme.

– ¿Me va a dejar verla?

Por primera vez el guardia se quitó del camino dejando el pasillo del hospital libre, algunos enfermeros o enfermeras caminaban de aquí para allá con carpeta en mano y pocos doctores se encontraban en el mismo pidiendo algunos documentos.

– Pasillo Sur, habitación dieciséis. Cuando te vayas tienes que dejar tus datos en portería.

Asentí empezando a correr casi al instante.

– ¡No corras en el pasillo!

(T/N) Tarāmi

No pensé que lo primero que verían mis ojos fuera esto, de hecho, nunca esperé ver esta escena, tampoco analizaba lo que estaba pasando, debía estar loca ¿Era eso, no? Después de todo, Kuroo nunca estaría aquí, y más aún.

Nunca hubiera golpeado a Zūne apenas aparecerse por la puerta de la sala. Quise hablar, pero la mascarilla para respirar me lo impedía, hasta el momento no me había dado cuenta que la tenía puesta.

– ¿Qué? – Susurró Zūne tomando su mandíbula con fuerza, por el impacto había caído con brutalidad al piso, aunque no tenía señales de querer levantarse – ¿Que te pasa?

– ¡Deberías haberla cuidado! – Regañó sin mirarme – Unos días a tu cuidado y ella ya está en cama.

– Pero... ¡Es solo un resfriado!

– ¡Ella es propensa a los resfriados! ¿Sabes que le puede hacer una simple Bronquitis?

– Ella está bien – Contraatacó – Fue un leve resfriado que se pegó en el hospital.

– Por tu bien, espero que así sea – Bufó.

Lentamente fue dirigiendo su mirada en mi dirección, pude ver como aún traía la ropa del equipo, sonreí ante eso ¿Se había preocupado tanto por mí? Su cuerpo se movió levemente queriendo acercarse a mi dirección, aunque, de alguna manera él se quedó quieto.

Es por eso que elevé ambas manos como pidiendo un abrazo, de esa forma Tetsurō sonrío caminando donde mí, sus brazos rodearon con rapidez mi cabeza mientras sentía su ropa mojada y algo sudada.

No podía importarme menos, estaba con él, podía sentir su firme agarré sin ninguna intención de soltarme, olía a transpiración y piso del gimnasio, sonreí nuevamente, ese era el olor que más extrañaba.

𝔼𝕤𝕥ú𝕡𝕚𝕕𝕠 𝔾𝕒𝕥𝕠 - 𝕂𝕦𝕣𝕠𝕠 𝕋𝕖𝕥𝕤𝕦𝕣ō.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora