29 - Doctor Tetsurō.

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Adele • Love In The Dark.

Kuroo Tetsurō.

Miré a ambos lados del corredor verificando que nadie me viera entrar a dicha sala, el hospital de Tarāmi estaba bastante tranquilo de noche, la mayoría de los trabajadores estaban descansando en sus casas, claramente el horario de visitas había llegado a su fin.

Sin embargo, me encontraba aquí, en una de las salas prohibidas para cualquier persona, robando una de sus camisas para cumplir el deseo de la chica que me vuelve malditamente loco. Mañana sería mi graduación y yo aquí, no soy el típico chico que la sorprende llevándole chocolates o un perrito. Parece que siempre me tenía que ir al extremo.

Rápidamente tomé un camisón blanco de doctor y salí de la habitación, caminé unos pasos en total silencio hasta llegar a la tan deseada sala de (T/N), entré notando que su padre no se encontraba ahí.

Perfecto.

– Tarāmi – Susurré tomando su silla de ruedas y acercándola un poco a la cama, ésta rechinó un poco por el movimiento, pero el leve sonido se perdió en el gran silenció – Tarāmi – Volví a llamar esta vez más cerca.

No veía ninguna intención de despertar, su ceño estaba duramente fruncido mientras que sus manos obligaban a las mantas de la cama a tapar su cabeza, no reaccionaba, sin embargo, podía ver el leve respirar que su cuerpo ejercía.

– Te odio – Espeté en broma, nunca podría odiarla, no, aunque quisiera, la amaba, diablos la amaba como un estúpido, no supe en qué momento llegó hacer alguien tan importante o como mierda me volví tan vulnerable a ella.

– Despierta – Susurré empujando su cuerpo.

La amaba, aunque me hiciera dañado. Me había convertido en un maldito masoquismo.

(T/N) Tarāmi.

Cualquier persona cuerda se asustaría al ser despertada a altas horas de la noche, cualquier persona gritaría al ver un rostro entre la oscuridad mirándote fijamente, o se desesperaría al sentir como sus manos eran firmemente atrapadas, no lo reconocí al principio y supongo que ese fue mi error.

– Tranquila, oye mira....

No lo dejé hablar pues rápidamente estrellé mi cabeza en su nariz, escuché un quejido alto y el señor misterioso soltó mis manos llevándolas a su propio rostro. Tiempo que aproveché para tomar el botón a un lado de mi cama y llamar con urgencia al doctor,

– Tarāmi.

Asustada volví a mirarlo, poca luz entraba de las calles, pero la leve luz del pasillo me daba la silueta de un gran hombre, de contextura delgada y... Un raro peinado.

– ¿Kuroo?

– Mmmm.

Bien, ahora estaba enojada, seguía escuchando como se quejaba por dolor, aunque de igual manera tomé la almohada más cercana para lanzársela.

– ¿Qué tienes en la cabeza? ¡Mierda! ¡Casi muero del susto!

– Si tu sueño no fuera tan pesado no me habría acercado, diablos mujer ¿Qué sueñas?

Suspiré algo más tranquila, Tetsurō seguía quejándose mientras tomaba con fuerza su nariz, no parecía grave, al menos no estaba sangrando.

– Lo siento, llamaré a alguien – Susurré sintiendo mi cuerpo cansado, sin embargo, dudaba en volver a dormir – ¿Quieres sentarte? ¿Qué traes puesto?

– No – contradijo – No llames a nadie – Exhaló repentinas veces por la nariz tratando de alejar el dolor, al parecer funcionó pues luego de unos segundos suspiró prendiendo la luz.

𝔼𝕤𝕥ú𝕡𝕚𝕕𝕠 𝔾𝕒𝕥𝕠 - 𝕂𝕦𝕣𝕠𝕠 𝕋𝕖𝕥𝕤𝕦𝕣ō.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora